Fitch Ratings ha decidido mantener la calificación soberana de México en 'BBB-' con perspectiva estable, si bien ha llamado la atención sobre las reducidas tasas de crecimiento que el país ha venido registrando en los últimos años y sobre los retos a los que se enfrenta en el ámbito fiscal.
Aunque la agencia ha señalado que, por ahora, la política macroeconómica y la situación de las cuentas públicas de la nación latinoamericana se encuentran bajo control, prevé que México continúe desenvolviéndose en un escenario de escaso dinamismo.
En esta línea, Fitch contempla para 2026 un avance del 1,7% del PIB, apoyado en la atenuación progresiva de los efectos contractivos de las políticas fiscales y monetarias. Asimismo, estima que México obtendrá un impulso adicional gracias a los ingresos vinculados a la Copa Mundial de Fútbol que organizará junto a Canadá y Estados Unidos.
“La perspectiva estable refleja la expectativa de Fitch de que la economía mexicana evitará escenarios de deterioro severos en medio de las incertidumbres comerciales e internas actuales, pero seguirá siendo poco dinámica, y que la calificación cuenta con cierto margen para soportar el aumento proyectado de la deuda soberana/PIB durante el periodo de pronóstico”, ha explicado Fitch en su informe.
“Los precios más altos de la energía a nivel mundial deberían tener un impacto fiscal, en general, neutro porque los mayores ingresos petroleros se compensarán en gran medida con los costos de los subsidios derivados de la congelación de los precios internos de los combustibles”, ha añadido.
En el frente presupuestario, el déficit fiscal de México se redujo del 5,8% de 2024 al 4,9% en 2025, pese a que la meta oficial se situaba en el 4,1% y terminó incumpliéndose por el respaldo extraordinario del Gobierno a Pemex. El Ejecutivo apoyó a la petrolera estatal con 800.000 millones de pesos (39.406 millones de euros). De cara a 2026, Fitch anticipa un desequilibrio fiscal del 4,4%.