El FMI rebajará el crecimiento global por la guerra en Irán: “Prepárense para lo peor”

Kristalina Georgieva, directora del organismo, advierte de un shock de oferta energético, inflación al alza y menor capacidad de respuesta ante una nueva crisis global

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Logo del Fondo Monetario Internacional (FMI). Soeren Stache/dpa

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La guerra en Irán comienza a trasladarse con claridad al terreno económico global. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha confirmado que revisará a la baja sus previsiones de crecimiento mundial para 2026, en un contexto marcado por la inestabilidad energética, el aumento de precios y una capacidad de reacción más limitada que en crisis anteriores.

Así lo ha trasladado en una entrevista concecida a Bloomberg la directora gerente del organismo, Kristalina Georgieva, que este martes quiso lanzar un mensaje directo a gobiernos y mercados: “Prepárense para lo peor”.

Un giro brusco en las previsiones económicas

Hasta antes del estallido del conflicto, el FMI contemplaba una mejora en las perspectivas de crecimiento global. Sin embargo, el impacto de la guerra ha alterado ese escenario de forma inmediata.

Georgieva ha confirmado que las nuevas perspectivas, que se publicarán el próximo lunes, reflejarán un deterioro significativo de la economía mundial. La economía global, que había mostrado resiliencia tras la pandemia y otros shocks recientes, vuelve a enfrentarse a una perturbación de gran escala.

El factor energético: origen del shock

El núcleo del problema se encuentra en la interrupción de los flujos energéticos procedentes del Golfo, una de las principales regiones exportadoras del mundo. Según el FMI, este fenómeno constituye un shock negativo de oferta, es decir, una reducción en la disponibilidad de recursos clave que empuja los precios al alza.

El encarecimiento del petróleo, junto con derivados como el gasóleo o el combustible para aviación, ya se está trasladando a toda la economía global. Esta presión inflacionaria obliga a los bancos centrales a enfrentarse a un equilibrio complejo: contener los precios sin frenar aún más el crecimiento.

Un mundo más vulnerable que en crisis anteriores

Uno de los elementos más preocupantes para el FMI es que la economía global llega a esta crisis en peores condiciones estructurales. Según Georgieva, el margen de actuación de los gobiernos es hoy más limitado que antes de la pandemia.

El elevado nivel de deuda acumulado tras la pandemia y la falta de ajustes fiscales significativos reducen la capacidad de respuesta ante una posible recesión. A ello se suma un entorno geopolítico más fragmentado, donde la cooperación internacional es más difícil y las crisis son cada vez más frecuentes.

Impacto desigual y riesgo social creciente

El efecto del conflicto no será homogéneo. Los países más cercanos al foco de tensión, los importadores de energía y aquellos con menor margen fiscal serán los más afectados.

Además del encarecimiento energético, el FMI advierte de consecuencias en otros sectores estratégicos, como el de los fertilizantes, lo que podría agravar la inseguridad alimentaria a nivel global. Millones de personas podrían verse empujadas a situaciones de vulnerabilidad si la crisis se prolonga.

En este contexto, el margen de error en la toma de decisiones se reduce considerablemente. Georgieva ha subrayado que las respuestas de política económica deberán ser especialmente cuidadosas, evitando medidas que puedan agravar la situación, como restricciones a las exportaciones o políticas fiscales insostenibles.

Algunos gobiernos ya han comenzado a aplicar subsidios o límites a los precios energéticos, aunque el FMI advierte de que estas medidas pueden tensionar aún más las cuentas públicas si no se ajustan al margen fiscal disponible.