El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha revisado a la baja sus previsiones de crecimiento para España, situándolas en 2,1% para 2026, dos décimas menos que la estimación anterior. Aunque reconoce que la economía española mantiene cierta resistencia frente a la crisis energética derivada del conflicto en Oriente Medio, advierte de que la guerra en Irán y el encarecimiento de la energía añaden incertidumbre y riesgos significativos para el país.
El conflicto ha disparado los precios del petróleo y del gas natural. El barril de Brent ha subido más de 50% desde el inicio de las hostilidades, hasta acercarse a los 110 dólares, mientras que el gas natural ha aumentado cerca de 98%, tras los ataques a infraestructuras clave en Irán y las represalias en Arabia Saudí, Kuwait y Qatar. Los analistas del FMI destacan que la subida de los precios energéticos es el principal factor que afectará a la economía española, aunque el país cuenta con un mix energético más verde que muchos de sus vecinos, lo que atenúa parcialmente el impacto de la crisis.
Riesgo de inflación y ralentización
El FMI subraya que un conflicto prolongado podría mantener la inflación elevada, encarecer la energía, endurecer las condiciones financieras y frenar la inversión y el consumo, con efectos sobre los salarios y la inflación general, que podrían mantenerse por encima del 3% durante un periodo prolongado.
La crisis de la vivienda
El Fondo dedica especial atención a la crisis de la vivienda, uno de los desafíos más urgentes de la economía española. Aunque respalda muchas de las medidas recientes adoptadas por el Gobierno para facilitar el acceso a una vivienda digna, advierte que los controles de precios del alquiler han reducido la oferta disponible y desviado pisos hacia el alquiler turístico o la venta. Por ello, recomienda suspender estas regulaciones tras su período inicial y centrarse en políticas que aumenten la oferta de vivienda, agilizando permisos de construcción, liberando suelo y reduciendo la inseguridad jurídica en proyectos urbanísticos.
Medidas fiscales y consolidación
España ha aprobado un paquete de 5.000 millones de euros para paliar el impacto del aumento de los precios de la energía, con rebajas fiscales en combustibles, gas y electricidad, ayudas a sectores vulnerables y protección frente a desahucios. El FMI valora estas medidas, pero advierte que deben ser temporales y focalizadas, y que la fragmentación política podría limitar la capacidad del Gobierno para implementar reformas estructurales más amplias.
El Fondo también destaca la necesidad de armonizar los tipos del IVA y preparar el sistema de pensiones ante el aumento futuro del gasto derivado del envejecimiento poblacional. Recomienda alargar el período de cálculo de las prestaciones y fomentar medidas que incentiven el empleo, de modo que la economía pueda absorber los costes crecientes en sanidad y pensiones sin comprometer la estabilidad fiscal.
Pese a los riesgos, la economía española mantiene capacidad de crecimiento, pero este potencial solo se materializará si se combinan medidas fiscales temporales con reformas estructurales profundas, especialmente en vivienda y pensiones, para proteger a los hogares y empresas y garantizar la resiliencia frente a futuros shocks internacionales.