El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, ha presentado un paquete de medidas para hacer frente a las consecuencias de los actuales conflictos bélicos, centrado en la electrificación del país y en el impulso al vehículo eléctrico, y en el que ha dejado fuera una reducción de la carga fiscal.
Dentro de este plan, el Gobierno prohibirá la instalación de calderas de gas en las viviendas de nueva construcción a partir de 2027 y fomentará su sustitución por sistemas eléctricos más eficientes.
“Cuando importamos petróleo o gas también importamos las crisis de otros. La guerra en Oriente Medio no es nuestra, y sin embargo nos afecta directamente. Afortunadamente, Francia tiene una ventaja: electricidad producida en su propio territorio, fruto de decisiones estratégicas tomadas hace décadas por nuestros predecesores”, ha sostenido el primer ministro de Francia en una declaración pública.
En este contexto, Lecornu ha precisado que los inmuebles que se edifiquen desde 2027 ya no podrán equiparse con calderas de gas y que el Ejecutivo ofrecerá ayudas económicas para reemplazar estos equipos por bombas de calor.
“Este cambio de escala se traducirá concretamente en la instalación de un millón de bombas de calor al año para 2030. Estas bombas de calor reducen a la mitad los costes de calefacción”, ha explicado Lecornu.
En el parque de vivienda social, el objetivo del Ejecutivo es electrificar hasta dos millones de hogares de aquí a 2050 con el fin de “proteger ante todo a las personas más vulnerables”.
El plan también refuerza la apuesta por el coche eléctrico, con la financiación de 50.000 vehículos a partir de junio y otros 50.000 adicionales desde comienzos de 2027. Además, las empresas podrán acceder a subvenciones de hasta 100.000 euros por cada vehículo destinado a renovar su flota.
Por otra parte, Lecornu ha rechazado recurrir a rebajas fiscales para mitigar el impacto de la guerra, calificándolas de “medidas fáciles que no funcionan”.
“No solo son muy costosas, sino que siempre benefician a los países exportadores de petróleo, como Estados Unidos, Kazajistán y Argelia, por nombrar solo algunos, y por lo tanto no a Francia, y mucho menos al pueblo francés”, ha justificado.