El Ejecutivo francés ha confirmado que este viernes votará en contra del acuerdo comercial entre la Unión Europea y los países del Mercosur, un texto que necesita mayoría cualificada para ser aprobado. El Palacio del Elíseo ha justificado su postura aludiendo al “rechazo unánime” que genera el pacto en el Parlamento francés.
En la nota difundida, el Gobierno galo recalca que sigue defendiendo el libre comercio, pero subraya que el acuerdo con Mercosur se basa en un mandato de 1999 que considera obsoleto y cuya negociación se ha ido prolongando durante años.
Asimismo, París calcula que el efecto sobre el PIB de la UE en 2040 será de apenas el 0,05%, por lo que estima “injustificado” poner “expuesto” al sector primario europeo, al que define como “esencial para la soberanía alimentaria”.
El Elíseo admite que la Comisión Europea ha incorporado cláusulas de salvaguardia para hacer frente a posibles distorsiones de precios en el mercado europeo, que podrían activarse a petición de cualquier Estado miembro o de los representantes del sector agrícola.
También resalta la existencia de “estándares recíprocos de producción” en materia de salud, medio ambiente y bienestar animal, así como en la aplicación de controles sanitarios y fitosanitarios en terceros países, junto a los fondos adicionales comprometidos para la Política Agraria Común (PAC) a partir de 2028.
No obstante, el Gobierno francés mantiene su decisión de votar en contra de la adopción del pacto con el bloque latinoamericano, precisamente por el “rechazo unánime” que suscita en la escena política nacional.
“A pesar de estos avances innegables, hay que señalar que el acuerdo ha sido rechazado unánimemente por la clase política, como demuestran claramente los recientes debates en la Asamblea Nacional y el Senado. En este contexto, Francia votará en contra de la firma del acuerdo”, concluye el comunicado oficial.
Con esta posición, Francia se alineará con Hungría, Polonia e Irlanda, que también se oponen al texto. Aunque la UE y Mercosur anunciaron hace más de un año el cierre de las negociaciones, el pacto sigue pendiente de ratificación, ya que la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, necesita primero el mandato formal de los Veintisiete para suscribirlo.
Tras un intento fallido en diciembre por el veto de Francia e Italia, la cuestión regresará este viernes a la mesa de los embajadores de la UE, en una reunión a puerta cerrada en la que se contempla una nueva votación si la presidencia de turno aprecia un apoyo suficiente.
Para que el acuerdo prospere se requiere una mayoría cualificada de, al menos, 15 Estados miembros que representen un mínimo del 65% de la población de la UE. Pese a las objeciones de los cuatro países contrarios, si Italia decide finalmente respaldar el texto, la aprobación podría salir adelante.