Funcas alerta: la inversión privada aún no recupera el nivel previo al Covid pese al fuerte crecimiento

Funcas constata que la inversión privada productiva sigue por debajo de niveles prepandemia y alerta del impacto de la IA en el empleo y la movilidad social.

2 minutos

Varios billetes Eduardo Parra - Europa Press

Publicado

2 minutos

La inversión productiva privada en España continúa sin alcanzar los registros anteriores a la pandemia, incluso en un contexto de fuerte expansión económica, con beneficios empresariales al alza, tipos de interés a la baja y el despliegue de los fondos europeos en marcha.

Así se recoge en el último número de “Cuadernos de Información Económica”, revista editada por Funcas y dedicada a “La debilidad de la inversión productiva”, donde se examina por qué el actual ciclo de crecimiento no se ha traducido en un dinamismo inversor acorde con los retos de productividad, transformación tecnológica y competitividad a largo plazo.

El director de Coyuntura Económica de Funcas, Raymond Torres, constata la atonía de la inversión productiva: entre los distintos sectores institucionales, las sociedades no financieras son las que menos han destinado recursos a invertir en el último lustro, con una caída de su formación bruta de capital fijo del 1,4% desde 2019 en términos reales, es decir, una vez descontada la inflación.

Este comportamiento contrasta con el de la inversión pública, que ha aumentado cerca de un 50% en el mismo periodo, también en términos constantes, impulsada por los fondos “Next Generation”, así como con la evolución del PIB, situado ya en torno a un 10% por encima del nivel previo a la crisis sanitaria.

Torres señala la incertidumbre, tanto en el plano internacional como en el interno, como elemento central que explica esta falta de impulso, ya que favorece un exceso de ahorro empresarial y una menor disposición a asumir riesgos a largo plazo.

A su juicio, es prioritario eliminar los obstáculos que reducen el efecto arrastre del programa “Next Generation”, reforzando además la seguridad jurídica, la estabilidad institucional y la diversificación de los instrumentos de financiación de la economía.

La IA reconfigura el empleo sin provocar un paro masivo

En otro de los artículos de la publicación, el economista Antonio Cabrales examina el impacto de la Inteligencia Artificial (IA) sobre el empleo. En su análisis sostiene que la IA no destruye empleo de manera masiva, aunque sí está reordenando de forma silenciosa el mercado laboral, desplazando tareas, modificando trayectorias profesionales y, en particular, estrechando las oportunidades de entrada para los trabajadores jóvenes.

El verdadero riesgo, advierte Cabrales, no es un “paro tecnológico” inmediato, sino un modelo económico que incorpore la IA sin acompañarla de la inversión necesaria en educación y recualificación, lo que ampliaría las brechas existentes y frenaría la movilidad social. La tecnología, concluye el autor, puede impulsar la productividad o consolidar las desigualdades: la diferencia la marca la inversión en capital humano.