Funcas calcula que la crisis en Irán restará dos décimas al PIB y elevará el IPC por encima del 3% hasta verano

Funcas prevé que la crisis en Irán impulse el IPC por encima del 3% hasta verano y reste dos décimas al crecimiento del PIB español.

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d), y el ministro de Economía y Comercio, Carlos Cuerpo (i),. Eduardo Parra - Europa Press

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Funcas considera que el Índice de Precios al Consumo (IPC) podría situarse por encima del 3% de aquí al verano si el conflicto en Irán se prolonga durante tres meses, tomando como base un estudio de los canales de transmisión de los precios energéticos hacia la economía española. Al mismo tiempo, el organismo anticipa que el Producto Interior Bruto (PIB) avanzará este año dos décimas menos de lo previsto inicialmente.

El centro de estudios ha difundido este viernes un primer informe sobre las consecuencias para la economía española del inicio de los ataques a Irán y del cierre casi completo del estrecho de Ormuz, paso por el que circula aproximadamente una quinta parte del comercio mundial de hidrocarburos.

Del documento se desprende que el escenario actual ha generado un repunte "abrupto" de las cotizaciones energéticas, con el riesgo de desencadenar una nueva oleada inflacionista semejante a la originada tras la invasión de Ucrania.

No obstante, el análisis de Funcas identifica diversos elementos que sugieren que, esta vez, el conflicto podría quedar limitado en el tiempo y con un impacto más moderado sobre la capacidad productiva de hidrocarburos de la región.

Bajo el supuesto de una contienda restringida a tres meses, y tras examinar cómo se trasladan los precios de mercado a la economía española, el organismo calcula que el IPC rebasaría el 3% hasta el verano, para luego ir cediendo y converger de nuevo hacia el 2,5% que se manejaba antes del estallido del conflicto para el cierre del ejercicio.

Los especialistas de Funcas explican que el encarecimiento de la energía se incorpora a la cesta de la compra de forma rápida y directa a través de los combustibles y de la factura eléctrica. Además, incrementa los costes de producción de las empresas, que acaban repercutiéndolos a lo largo de la cadena hasta el consumidor final.

Impacto en consumo, exportaciones, turismo e inversión

Según las proyecciones del 'think tank', el mayor coste de la cesta de la compra frenaría el dinamismo del consumo privado, hoy por hoy el principal sostén del crecimiento a corto plazo. Las ventas al exterior también se verían perjudicadas por el deterioro de la actividad en las demás economías.

Otra vía de transmisión sería el turismo, que notaría el encarecimiento de los desplazamientos aéreos y la pérdida de poder adquisitivo de los viajeros por la inflación —aunque Funcas admite que este efecto podría verse compensado, en parte, por un mayor atractivo de España frente a otros destinos rivales próximos a Oriente Medio, percibidos como más inestables—.

Una última vía de contagio sería la inversión, ya que la incertidumbre podría llevar a muchas empresas a paralizar o retrasar proyectos.

PIB: recorte de dos décimas y riesgos a la baja

El conjunto de estos canales —descontando un ligero efecto amortiguador por un menor avance de las importaciones— podría restar alrededor de dos décimas al crecimiento del PIB en 2026. "El impacto sería, por tanto, limitado", concluyen los autores.

Sin embargo, Funcas advierte de que un conflicto más prolongado, o la destrucción de infraestructuras clave que provocara interrupciones severas en los flujos de energía, daría lugar a un escenario mucho más adverso.

Combustible y electricidad ya recogen la tensión

El informe señala que repostar combustible cuesta ya 10 céntimos más que hace una semana, un aumento que por ahora se considera acotado.

En el caso de la electricidad, el Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC) se sitúa en lo que va de mes un 13% por encima de la media del mes anterior, sin que pueda precisarse todavía si este repunte responde a las recientes oscilaciones en los mercados internacionales o a otros factores, como la meteorología. En cualquier caso, se aprecia una correlación clara entre la evolución del gas y el PVPC.

En términos generales, el encarecimiento del petróleo se traslada al IPC a través del precio de la gasolina y el gasóleo de automoción, mientras que el gas natural —tomando como referencia el Mibgas— repercute en dos partidas del índice: el gas para uso doméstico y la electricidad.

Atendiendo a las relaciones históricas, Funcas estima que un aumento del 10% en el precio del crudo suma una décima al IPC, y que una subida del 10% en el gas provoca un incremento del índice de magnitud equivalente.

Escenario central: colchones globales y duración del conflicto

El organismo recuerda que la economía mundial cuenta con ciertos colchones para soportar un cierre temporal del estrecho de Ormuz: las reservas de hidrocarburos acumuladas en los países importadores y la capacidad productiva que puede activarse rápidamente en productores alejados de la zona de guerra ayudarían a suavizar una interrupción transitoria del suministro.

Si la confrontación se alargara, esos colchones terminarían agotándose y se produciría una desorganización de las cadenas productivas, con fuertes presiones al alza sobre los precios, como ya ocurrió con la guerra de Ucrania.

Los analistas apuntan, no obstante, varios motivos para pensar que en esta ocasión la contienda podría estar limitada. En primer lugar, el potencial militar de Irán habría quedado muy mermado por la intensidad de los ataques, aunque el país conserva una importante dotación de drones, con elevada capacidad destructiva y un coste reducido, "cercano a 30.000 dólares por unidad".

En segundo lugar, se considera probable que el respaldo de la opinión pública estadounidense vaya menguando a medida que se prolongue la guerra y sus efectos se hagan visibles en la vida cotidiana.

Esta semana, "el precio de un galón de gasolina ha superado el umbral psicológico de los 3 dólares", lo que previsiblemente alimentará el malestar social a pocos meses de las elecciones de medio mandato. A ello se suma el coste presupuestario del conflicto, ilustrado por el hecho de que "cada misil utilizado para interceptar un dron costaría cerca de 4 millones de dólares".