La economía española se encuentra en una encrucijada. El conflicto con Irán ha encendido las alarmas del Observatorio Económico de la Universidad Francisco de Vitoria (UFV), que advierte sobre la exposición crítica del país ante un choque internacional que amenaza la energía, el comercio y los mercados financieros.
"La vulnerabilidad de España no es solo coyuntural, es estructural", asegura el informe elaborado por un equipo de expertos de primer nivel, entre ellos Pedro Schwartz, Francisco Cabrillo, Jaime García-Legaz, Gregorio Izquierdo, Fernando Merry del Val, Javier Fernández-Lasquetty y Pedro Cortiñas, bajo la dirección de José María Rotellar.
El estrecho que mueve al mundo
El estrecho de Ormuz concentra el riesgo: por ahí transita cerca de una quinta parte del petróleo mundial. Cualquier interrupción dispara precios, encarece transporte y logística, y reduce el poder adquisitivo de los hogares. El turismo, vital para España, también se ve afectado cuando la incertidumbre global retrae el gasto de visitantes internacionales.
El informe del Observatorio subraya que, en nuestro caso, "la rigidez laboral, la burocracia y la elevada deuda pública agravan la vulnerabilidad española frente a crisis externas, ralentizando la capacidad de adaptación de la economía".

Tres escenarios posibles
El documento dibuja tres escenarios que muestran cómo podría evolucionar la economía española según la duración e intensidad del conflicto:
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Guerra corta: sin duda, el más optimista de todos. Este contempla un crecimiento de inflación entre 3% y 4% y, del petróleo entre 100 y 110 dólares por barril. Presupone que el conflicto terminaría a finales de marzo o principios de abril. En este escenario, el PIB crecería un 2,06% (frente al 2,24% estimado en el escenario base) y el empleo aumentaría un 1,93% (vs. 2,1%). El crecimiento intertrimestral del segundo trimestre se quedaría prácticamente plano.
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Guerra larga: en este caso, la inflación persistente escalaría por encima del 4% y petróleo rebasaría los 120 dólares-barril, con un impacto prolongado de la crisis. El crecimiento del PIB se reduciría al 1,49% y el empleo crecería solo un 1,4%. En este escenario, el segundo trimestre podría registrar crecimiento intertrimestral negativo de dos décimas.
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Crisis total: Aquí la inflación sobrepasaría el 5% y el petróleo podría alcanzar picos de hasta 150 dólares-barril, con endurecimiento financiero y pérdida de confianza. El PIB crecería apenas un 0,53% y el empleo un 0,5%, con recesión intertrimestral de hasta 1,4% en el segundo trimestre.
Estos números muestran que el impacto económico podría ir desde una leve desaceleración hasta casi dos puntos porcentuales de pérdida de crecimiento y un fuerte deterioro del empleo.
Presupuestos con base cero
Los expertos del UFV insisten en que la solución no pasa por más gasto público ni medidas populistas, que podrían agravar los desequilibrios. Lo que se necesita -defienden-, "son reformas estructurales y medidas fiscales inteligentes, como la rebaja general de impuestos a la energía, la deflactación del IRPF para mantener el poder adquisitivo, incentivos a empresas, y sobre todo, Presupuestos Generales del Estado con base cero, eliminando gastos innecesarios y priorizando los esenciales".
La mirada europea
El análisis trasciende a España. Raphael OlszynaMarzys, economista internacional de gran prestigio, y Alex Rohner, experto en estrategia de renta fija de J. Safra Sarasin Sustainable AM, destacan la urgencia de que Europa transforme ambiciones generales en objetivos medibles, con supervisión clara y ejecución rápida. Ambos expertos subrayan que la dependencia de materias primas y recursos estratégicos limita la autonomía europea y obliga a reforzar la resiliencia del continente.
Para los inversores, esto implica una política industrial más activa, con creación de reservas estratégicas y gestión cuidadosa de riesgos geopolíticos. La lección es clara: "La unidad es la ventaja europea, y debe extenderse a socios afines más allá de la UE."
España y Europa enfrentan un desafío decisivo. Actuar con decisión, aplicar reformas estructurales y fortalecer la economía permitirá amortiguar los efectos de esta crisis y prepararse para futuros shocks. Porque, de no hacerlo -advierten estos dos expertos-, "esto podría profundizar el impacto de un conflicto internacional que ya está marcando la agenda económica mundia".