La escalada del precio del petróleo provocada por la inestabilidad geopolítica en Oriente Medio ha vuelto a poner en el centro del debate europeo el coste de los carburantes. Ante la volatilidad del mercado energético, varios gobiernos han reaccionado con medidas para amortiguar el impacto en los consumidores. España, sin embargo, permanece de momento a la espera. Mientras tanto, Portugal ya ha activado un mecanismo fiscal que reduce el precio del combustible y que, además, apenas afecta a la recaudación del Estado.
Portugal activa un mecanismo fiscal que amortigua las subidas
El Gobierno portugués ha decidido intervenir mediante una fórmula flexible: una reducción temporal del Impuesto sobre los Productos Petrolíferos y Energéticos (ISP) cuando los carburantes registran subidas bruscas.
Según ha explicado el Ejecutivo luso, el mecanismo se activa cuando el precio del combustible aumenta aproximadamente 10 céntimos por litro en un corto periodo de tiempo, momento en el que el Estado rebaja parte del impuesto especial para compensar la subida en el surtidor. La última aplicación de esta medida ha supuesto una reducción de unos 3,5 céntimos por litro en el gasóleo, tal y como han recogido diversos medios económicos europeos.
El sistema tiene una lógica fiscal clara. Cuando el precio del petróleo sube, el Estado recauda automáticamente más por el IVA aplicado al combustible. Reduciendo temporalmente el impuesto especial se devuelve a los consumidores parte de ese aumento de ingresos, suavizando el impacto en el precio final. Según explica el medio especializado El Periódico de la Energía, esta fórmula permite amortiguar la subida “sin generar un impacto significativo en la recaudación pública”.
Otros países europeos también han intervenido
Portugal no es el único país que ha decidido actuar. La tensión en los mercados energéticos está llevando a varios gobiernos europeos a aplicar medidas para contener el precio del combustible.
En Hungría, por ejemplo, el Ejecutivo optó por una intervención directa fijando un precio máximo para la gasolina y el diésel, una medida extraordinaria destinada a proteger a los consumidores ante el fuerte encarecimiento del petróleo.
También Croacia ha aplicado controles de precios temporales en el surtidor. El Gobierno croata estableció un límite máximo al coste de los carburantes para evitar que la subida del crudo se trasladara íntegramente al consumidor, según informó la agencia internacional Xinhua al detallar el paquete de medidas energéticas adoptado por el país.
En Eslovenia, las autoridades han seguido una estrategia similar, combinando precios regulados para gasolina y diésel con ajustes fiscales puntuales para estabilizar el mercado. Este tipo de medidas se han extendido por varios países del centro y del este de Europa, donde los gobiernos han reaccionado con mayor rapidez a la volatilidad del petróleo, según recoge el portal especializado en transporte y logística Trans.info.
Por su parte, Grecia ha optado por un enfoque diferente. El Gobierno griego decidió limitar temporalmente los márgenes de beneficio de gasolineras y supermercados para evitar comportamientos especulativos ante la subida del crudo, tal y como informó la agencia Reuters.
En datos
Las subidas más pronunciadas en los países vecinos
Los datos consolidados a fecha del pasado lunes -antes de que siguieran aumentando los precios durante la semana- muestran que España está viendo subidas más fuertes que varios de sus vecinos europeos:
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En España, la gasolina crece un 7,7 % y el diésel un 14 %.
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En la eurozona, la media semanal de subida de la gasolina es del 6,7 %, por debajo de la registrada en España.
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En Francia, la gasolina ha subido un 4,8 % (1,84 €/l) y el diésel un ~13,9 % (1,95 €/l).
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En Italia, la gasolina ha aumentado un 4,4 % (1,74 €/l) y el diésel un 8,6 % (1,86 €/l).
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En Portugal, los incrementos son más moderados aún (4,2 % para la gasolina, 11,4 % para el diésel).
Solo en Alemania se ha observado un ritmo de subida más acusado que en España, con casi un 10 % en la gasolina semanal, situando el litro en 2,07 €, y en el caso del diésel una subida de cerca del 20 %, hasta 2,16 € por litro.
España, aún sin medidas para los conductores particulares
En este contexto europeo, España se encuentra entre los países que todavía no han adoptado una medida fiscal general para los conductores particulares.
El Gobierno ha anunciado que estudia posibles actuaciones para amortiguar el impacto del encarecimiento del combustible, aunque por el momento las medidas planteadas se dirigen principalmente a sectores profesionales como el transporte o la agricultura, grandes consumidores de diésel.
Esta prudencia a la hora de tomar medidas, contrasta con el movimiento de varios socios europeos y con el ejemplo portugués, que ha optado por una intervención limitada pero inmediata.
El efecto frontera: españoles que cruzan la “raya”
'Menos mal que nos queda Portugal'. Aquella expresión se le atribuye al escritor Enrique Jardiel Poncela. La frase se popularizó en la España de la posguerra y el franquismo, y se utilizaba con tono irónico o resignado, queriendo decir que, cuando todo parece ir mal en España, al menos queda el vecino país Portugal, como una especie de consuelo o escapatoria simbólica.
Ahora aquella expresión que llegó a populizar también el grupo de música Siniestro Total toma vigencia hoy, cuando la diferencia de políticas ya empieza a tener consecuencias visibles en las zonas fronterizas. El precio del combustible ya resulta ligeramente más bajo en Portugal, de modo que conductores españoles cruzan la llamada “raya” para repostar.
Este fenómeno, conocido como turismo de gasolineras, es habitual en las fronteras europeas cuando existen pequeñas diferencias fiscales entre países vecinos. Basta una diferencia de unos pocos céntimos por litro para que muchos conductores que viven cerca de la frontera opten por llenar el depósito al otro lado.
Aunque el ahorro por repostaje suele ser modesto -unos pocos euros por depósito-, el fenómeno se repite periódicamente en zonas como Extremadura, Galicia o el sur de Castilla y León.
En datos
Así es el modelo portugués de rebaja fiscal sobre los combustibles, ante el conflicto de Oriente Medio
El modelo portugués para reducir el precio del combustible se basa en bajar temporalmente impuestos cuando sube el petróleo.
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Reducción del impuesto especial sobre el combustible (ISP), por ejemplo unos 3-4 céntimos por litro en el diésel.
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Activación automática si el precio sube más de 10 céntimos por litro respecto al nivel previo.
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Neutralidad fiscal: el Estado compensa el aumento de recaudación por IVA bajando otros impuestos para que el precio final no suba tanto.
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Prioridad al diésel, por su impacto en transporte, logística e inflación.
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Medida temporal y flexible, que se revisa según evolucione el mercado energético.
En síntesis: Portugal amortigua las subidas del combustible reduciendo impuestos de forma automática cuando el precio se dispara, en lugar de aplicar subvenciones directas.
El diésel, especialmente sensible a las crisis energéticas
El impacto de las crisis geopolíticas suele sentirse con especial intensidad en el mercado del diésel, el combustible que mueve la mayor parte del transporte de mercancías, la maquinaria agrícola y gran parte de la logística mundial, asuntos que ya ha abordado el Gobierno de España, y cuyas medidas podrían verse materializadas en días.
Europa, además, depende en gran medida de importaciones para cubrir su demanda de diésel, lo que hace que su precio reaccione con especial rapidez ante cualquier alteración en el mercado internacional del petróleo, como han explicado diversos analistas energéticos citados por The Guardian en su cobertura de la reciente tensión en los mercados petroleros.
Una Europa a distintas velocidades
La actual crisis energética está dibujando una Europa a distintas velocidades. En el este y el sudeste del continente, los gobiernos han reaccionado con rapidez mediante controles de precios o intervenciones fiscales. En cambio, en varios países de Europa occidental -entre ellos España- las autoridades siguen evaluando la evolución del mercado antes de adoptar medidas directas.
Mientras tanto, la iniciativa de Portugal combina rapidez, flexibilidad y bajo impacto presupuestario.
La propuesta fiscal del Partido Popular
En el plano político interno, la oposición también ha planteado alternativas. El Partido Popular ha propuesto una rebaja temporal de los impuestos sobre los carburantes, del que ya dio información este diario, con el objetivo de amortiguar el impacto de la crisis energética derivada del conflicto en Oriente Medio sobre el bolsillo de los ciudadanos.
Según ha defendido la formación, esta medida permitiría aliviar el coste del combustible para familias y empresas mientras persista la volatilidad en los mercados energéticos, siguiendo una línea de actuación similar a la adoptada por varios países europeos que ya han decidido intervenir para moderar el precio del diésel y la gasolina.