Georgieva (FMI) atribuye el rally del oro a la incertidumbre y lanza una advertencia

Georgieva vincula el rally histórico del oro a la incertidumbre global y al avance de un mundo multipolar que impulsa refugios como el metal y divisas medianas.

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La vertiginosa subida del precio del oro, que este lunes ha llevado a la onza a rebasar con holgura el umbral de los 5.000 dólares y a duplicar su valor en menos de año y medio, está estrechamente ligada al aumento de la incertidumbre global, cuyo desenlace nadie se atreve a prever por ahora, según la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva. “Abróchense los cinturones”, ha señalado.

Durante su participación en un acto en Bruselas organizado por el 'think tank' Bruegel, la responsable del FMI ha remarcado que, en periodos de fuerte inestabilidad, gobiernos, compañías y ciudadanos suelen refugiarse en activos conocidos, “y el oro se conoce desde hace siglos como una reserva de valor en la que se puede confiar”.

“Cuando digo que la incertidumbre es la nueva normalidad, el precio del oro lo demuestra con bastante claridad”, ha afirmado Georgieva, para quien, mientras no se atisbe un final claro a este entorno incierto, resulta imposible anticipar hasta cuándo se prolongará la situación. “Así que abróchense los cinturones”, ha reiterado.

Al hilo del debate sobre una posible pérdida de protagonismo del dólar, Georgieva ha recalcado que nos encontramos ya en un escenario multipolar y ha advertido de que esto no es una mera previsión, sino que “el futuro ya ha llegado y ha ido cobrando vida poco a poco en los últimos años”.

En este marco, ha explicado que, gracias a la aparición de múltiples focos de crecimiento mundial, se ha reforzado la confianza en las divisas de economías de tamaño medio con buenos fundamentales, como la corona sueca, el franco suizo o el dólar australiano.

Según ha indicado, en este contexto “el panorama ha ido cambiando” y la cuota del dólar en las reservas internacionales ha descendido desde el 72% que llegó a alcanzar hasta situarse en torno al 57% actual. Ha desvinculado este retroceso del avance del yuan, subrayando que “las monedas medianas resultan atractivas para diversificar las carteras”, junto al mayor atractivo del oro, algo que refleja una cierta inquietud por la fragmentación financiera.

No obstante, ha recalcado que la divisa estadounidense continúa siendo hegemónica gracias a la profundidad y liquidez de sus mercados y al tamaño de la economía de Estados Unidos, por lo que ve poco probable que se produzcan giros bruscos a corto plazo.

“El mundo está cambiando. La multipolaridad implica una mayor diversificación de la tenencia de divisas, pero este cambio no es en absoluto drástico”, ha concluido.

El oro marca nuevos récords y la plata se dispara

La onza de oro ha llegado a tocar este lunes un máximo intradía de 5.111 dólares, lo que supone un avance del 2,5% frente al cierre previo y confirma que ha duplicado su precio desde agosto de 2024, cuando el metal superó por primera vez los 2.500 dólares.

Con este comportamiento, el oro acumula en lo que va de 2026 una subida cercana al 18%, después de haberse revalorizado casi un 70% a lo largo de 2025 y de haber batido por primera vez la cota de los 4.500 dólares por onza a finales de diciembre pasado.

La plata también vive un fuerte 'rally': tras superar el viernes por primera vez los 100 dólares por onza, este lunes ha llegado a marcar 109 dólares, con un repunte en 2026 superior al 50%.

“El movimiento ha sido impulsado por una serie de shocks geopolíticos”, explican los analistas de ING Warren Patterson y Ewa Manthey, aludiendo a la incertidumbre sobre la posición de Washington respecto a Groenlandia y al temor persistente a una escalada entre Estados Unidos e Irán.

Los expertos añaden que un dólar más débil, unos rendimientos reales más bajos y la prolongada incertidumbre política han reforzado el interés de los inversores por los activos tangibles, mientras que el ajuste de los balances físicos en un contexto de oferta minera contenida está generando una presión adicional al alza.

“Las tensiones geopolíticas, las compras de los bancos centrales y los déficits estructurales de oferta dejan a ambos metales bien posicionados”, concluyen.