Los técnicos del Ministerio de Hacienda, agrupados en Gestha, han señalado este viernes que las rebajas generales del IVA aplicadas a los carburantes pueden resultar “regresivas e ineficientes” y generar además problemas de compatibilidad con la normativa comunitaria sobre el IVA. Por ello, reclaman que estas medidas no se extiendan más allá de los tres meses inicialmente previstos.
En este contexto, recuerdan que la Comisión Europea ha trasladado recientemente a España que el marco común del IVA fija límites claros al uso de tipos reducidos en ciertos productos, entre los que se encuentran los combustibles.
Gestha destaca que, pese a que el Gobierno sostiene que estas mismas iniciativas ya se aplicaron y validaron en 2022, y que se trata de actuaciones excepcionales por la crisis de precios y de carácter temporal hasta junio, “las rebajas de impuestos a los carburantes lanzan un mensaje equívoco a los ciudadanos, contrario a las estrategias europeas que pretenden descarbonizar el transporte, dentro del Pacto Verde europeo”.
Además, inciden en que “las rebajas de impuestos a los carburantes no se limitan al IVA, sino que incluyen reducciones de los tipos del Impuesto sobre Hidrocarburos”, tal y como explican los técnicos de Hacienda. Con todo, reconocen que estas últimas sí se ajustan a las recomendaciones europeas para la actual crisis energética, que también contemplan, entre otras, la reducción del tipo del Impuesto Especial sobre la Electricidad.
Por otro lado, Gestha advierte de que las rebajas del IVA aplicadas a la electricidad y al gas presentan igualmente “un riesgo de regresividad e ineficiencia”. A este respecto, apuntan que los análisis disponibles muestran una concentración de estos beneficios fiscales en los hogares con rentas más elevadas, si bien dicha concentración es algo menor que en el caso de los carburantes.
Ante esta situación, los técnicos de Hacienda reiteran que las medidas de apoyo frente al encarecimiento de la energía deberían centrarse sobre todo en actuaciones “más selectivas y eficaces”, como ayudas directas a los colectivos más vulnerables, estímulos al uso del transporte público y a la movilidad eficiente, así como el impulso del teletrabajo en empresas y administraciones para disminuir los desplazamientos y el consumo de combustible.
En esta línea, Gestha recuerda, con datos de la Comisión Europea, que los desplazamientos diarios al puesto de trabajo suponen aproximadamente una cuarta parte del combustible consumido por los vehículos en la Unión Europea. Estiman que, si más de un tercio de los empleos en la UE pudieran desempeñarse desde el domicilio tres días por semana, el gasto de combustible de los automóviles se reduciría entre un 2% y un 6%, lo que permitiría a cada trabajador ahorrar en torno a 35 euros mensuales, incluso considerando el mayor uso de energía en el hogar.
Por todo lo anterior, y ante la posibilidad de nuevos paquetes de medidas si la crisis energética persiste, Gestha sostiene que no deberían prolongarse las rebajas del IVA a la electricidad, el gas, las gasolinas y los gasóleos, “que son aprovechadas fundamentalmente por los hogares de mayores ingresos”.
Como vía alternativa, los técnicos de Hacienda proponen reforzar los descuentos en el transporte público colectivo, ampliar el alcance del bono social eléctrico, fijar un tope al precio del butano y el propano, introducir incentivos en el IRPF para la adquisición de vehículos eléctricos y reforzar la supervisión por parte de la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC) del comportamiento de las compañías energéticas, incluyendo la recuperación de un impuesto específico sobre estas empresas por los beneficios extraordinarios que puedan obtener.