El CEO de Grifols, Nacho Abia, ha subrayado que la compañía está decidida a “correr y espabilar” en su plan inversor ante un mercado de hemoderivados “con un potencial enorme” y en plena expansión, impulsado por el hecho de que alrededor del 80% de los pacientes que necesitan estos tratamientos aún no están diagnosticados.
Al mismo tiempo, ha reclamado a las autoridades sanitarias que impulsen la donación de plasma si no se quiere “poner a pacientes en riesgo” y para evitar una “crisis” derivada de la falta de autosuficiencia en esta materia prima esencial.
Durante un encuentro de Deusto Business Alumni celebrado en Bilbao, Abia ha reflexionado sobre la “Resiliencia y sostenibilidad empresarial en un mundo desglobalizado”, y ha explicado que el propósito de Grifols es ofrecer a los pacientes “una mejor opción de vida”. Ha remarcado que la “única” materia prima de sus medicamentos es el plasma humano procedente de donaciones.
El directivo ha insistido en que el ámbito de las medicinas plasmáticas constituye un “sector crítico y estratégico” y que, en el contexto actual, “el mundo se plantea si la dependencia de esa materia prima”, que se debe “importar de algún otro sitio”, sigue siendo asumible o si es necesario hacer “algo más” para garantizar el suministro de estos tratamientos.
Ha recordado que en torno al 70% del plasma mundial procede de EEUU y que, desde hace años, en la mayoría de países europeos y en muchos otros estados, “la donación del plasma remunerada o compensada se prohibió y no se permite compensar por una donación de plasma”.
Tras señalar que las donaciones de plasma son más largas y complejas que las de sangre, ha precisado que Grifols no compra plasma, pero sí compensa “por el tiempo y las molestias que genera esta donación”. “Pero en los países donde no se compensa ese tiempo, lo que ocurre es que no se genera plasma”, ha expuesto.
En relación con España, ha explicado que, mediante las donaciones de sangre, se logra extraer plasma, pero solo se cubre aproximadamente entre el 30 y el 35% de las necesidades, mientras que el otro 75% procede del exterior, principalmente de EEUU.
En este punto, ha advertido de que el impacto sobre los pacientes de no disponer de suficiente plasma para producir medicamentos sería “bastante devastador”. Por ello, ha reclamado que empresas, gobiernos y responsables políticos “presten atención” al reto de la autosuficiencia y actúen para evitar que la situación derive “en una crisis en un momento dado”.
Abia ha manifestado su deseo de que “algún día vuelva la época de las grandes alianzas” y se pueda “volver a hablar de pactos transatlánticos”, aunque, ante el escenario actual, considera clave que cada país y Europa en su conjunto dispongan de “cierta independencia o, al menos, herramientas que te permitan poder sobrevivir o negociar”.
“Imaginaros lo que pasaría si EEUU un día descubren que el plasma es una palanca de negociación, pues el efecto sería bastante problemático para el resto de países del mundo”, ha alertado.
Mercado de hemoderivados y oportunidades para Grifols
El CEO ha detallado que el negocio de los hemoderivados mueve en torno a 35 billones de dólares y está dominado prácticamente por tres “gigantes”, junto a alguna compañía más pequeña o de ámbito local.
Respecto a las perspectivas del mercado biofarmacéutico y de Grifols, ha indicado que se trata de un entorno “muy grande y hay muchas oportunidades”, y que para la compañía la “mayor oportunidad” reside en que, en las patologías que tratan, alrededor del 80% de los pacientes no están diagnosticados, lo que hace que su mercado de hemoderivados tenga un “potencial enorme”.
Ha señalado que es un segmento que “está creciendo mucho” y que se ve “más limitado por la oferta que por la demanda”. “El problema muchas veces que tenemos es ser capaces de suplir todos los productos que son necesarios porque el nivel de diagnóstico está subiendo mucho y el mercado global de los hemoderivados, está creciendo un 8 o 9% todos los años. Es muy difícil mantener el crecimiento de la obtención de plasma a esos niveles también”, ha precisado.
Por ello, ha vaticinado “un gran futuro”, ya que cada vez más pacientes “entrarán en tratamiento y el mercado va a seguir creciendo”. “Y nosotros lo que tenemos que hacer es correr y espabilar y nuestras inversiones ponerlas por delante para conseguir poder producir todas esas medicinas”, ha enfatizado.
Debate regulatorio y autosuficiencia en plasma
Abia ha explicado que una de las razones por las que no se permite a empresas privadas abrir centros de donación en España, y en buena parte de Europa, se basa en la idea de “no comerciar con un biológico, que en otras áreas sí se hace”.
No obstante, ha insistido en que las autoridades sanitarias deben asumir que “si no compensas por ese esfuerzo y ese tiempo, no vas a obtener las cantidades que se necesitan”.
“Si no se quiere que la empresa privada se ocupe de esas cosas, que lo hagan las autoridades sanitarias, pero que lo hagan, porque, si no se hace nada pueden llegar situaciones en las que pueden poner a los pacientes en riesgo”, ha advertido.
Ha recordado que este debate es conocido en Bruselas y que el año pasado se aprobó el reglamento del SoHO, que “abre la puerta a que todos los países que quieran compensar por esas donaciones plasmáticas lo puedan hacer bajo el paraguas de la Unión Europea y con unos estándares de calidad”. “Entonces ya hay una regulación que te permite hacer eso”, ha indicado.
En cuanto a Grifols, y preguntado por la “clave de éxito” de la empresa para desenvolverse en marcos regulatorios muy distintos, ha asegurado que la compañía se ha guiado por el “interés de mejora” y ha procurado ir “por delante de la regulación”, llegando incluso a proponer cambios normativos o mejoras en los procesos de calidad.
Visión sobre la cotización bursátil
Al hablar de su experiencia como empresa cotizada, Abia ha reconocido que el precio de la acción es relevante, pero ha defendido que hay que tratar de “no obsesionarse con la capitalización” en cada momento, ya que intervienen muchos factores que influyen en la cotización y que no están “bajo tu control”.
Ha añadido que, si se hacen bien las cosas, “los resultados van saliendo y continúas generando valor”, y eso termina reflejándose en el precio del título, aunque no de forma inmediata y, en ocasiones, condicionado por “cosas que pasan en el mundo y no van contigo”.
Progenika y Kiro Robotics dentro de Grifols
Cuestionado por las firmas vascas Progenika y Kiro Robotics, integradas en el grupo, ha explicado que Grifols se ha internacionalizado mediante “mucha actividad de M&A, en algunos casos buscando expansión geográfica y otros innovación”.
En relación con estas dos empresas, ha remarcado que están “muy orgullos” de ellas porque se sitúan en la “punta de lanza” de los desarrollos de Grifols. Sobre Progenika, en el ámbito del diagnóstico, ha destacado que es una de las compañías que más les impulsa a innovar “en cosas altamente científicas y complicadas”. “Nuestro Progenika es nuestro Silicon Valley del diagnóstico”, ha señalado, resaltando también que Kiro Robotics es “un robot oncológico”.
Según ha indicado, ambas “complementan perfectamente” la capacidad científica y de ingeniería de la multinacional. “Y tenemos una vocación de dejarlas trabajar, están en el País Vasco, lo hacen muy bien e innovan muy bien porque tienen un espíritu emprendedor que no han perdido a pesar de formar parte de una gran empresa internacional. Muchas veces, en general, en M&A, tiendes a comerte a las empresas a las que compras y matas su razón de ser”, ha comentado.
Ha concluido que, en este caso, ocurre lo contrario y “continúan innovando”. “Es mucho mejor si se quedan en el Estado español de alguna manera y forman parte de una corporación más grande de aquí, que no que te las compre algún Johnson & Johnson”, ha rematado.