Grifols tiene previsto ampliar su línea de crédito revolving (RCF) hasta cerca de 2.000 millones de dólares, equivalentes a casi 1.750 millones de euros, después de haber obtenido compromisos de financiación por parte de un sindicato de entidades financieras internacionales.
Con esta operación, la farmacéutica más que duplicará el importe de su anterior línea, fijada en 938 millones, y pasará a contar con un vencimiento de 6,5 años, según ha detallado la compañía este lunes en un comunicado remitido al mercado.
La activación de la nueva RCF quedará supeditada a la culminación de la refinanciación del préstamo a largo plazo vigente (Term Loan B, TLB), cuya finalización está programada para el 31 de mayo.
El margen asociado a la nueva línea se reducirá desde los 300 hasta los 200 puntos básicos, con la opción de rebajarse todavía más, hasta los 125, “sujeto al progreso de la compañía en sus objetivos de desapalancamiento”.
La firma ha destacado que el apetito inversor para entrar en la nueva financiación “superó ampliamente la colocación final, lo que demuestra el sólido respaldo” de la banca internacional a los avances de Grifols en la reducción de su endeudamiento y en la mejora del flujo de caja libre.
Validación de la estrategia de Grifols
Entre los coordinadores conjuntos designados para la operación figuran Bank of America, JPMorgan, Santander, DNB, Citibank, Commerzbank, Deutsche Bank, Goldman Sachs Bank Europe SE, HSBC, Helaba, UBS, ING y Nomura.
El director financiero (CFO) de Grifols, Rahul Srinivasan, ha subrayado que se ha producido una mejora notable tanto en el tamaño como en las condiciones de la línea, “una nueva validación de la estrategia diferencial de Grifols y de su posicionamiento único” en la industria.