Los conductores de coches de gasolina serán los más perjudicados por las subidas de precios derivadas de la guerra en Irán, según un análisis de T&E. Con el petróleo superando los 100 dólares por barril, el coste adicional de repostar un vehículo de combustión puede multiplicar por cinco el incremento que supone recargar un coche eléctrico.
En T&E explican que recorrer 100 kilómetros con un coche de gasolina alcanza ya un coste medio de 14,20 euros, lo que supone un aumento de 3,80 euros. En contraste, recargar un vehículo eléctrico cuesta 6,50 euros por cada 100 kilómetros, con un incremento mucho más contenido de 0,70 euros debido al encarecimiento de la electricidad.
“Esta diferencia evidencia cómo las crisis energéticas impactan de forma mucho más intensa en los combustibles fósiles que en la electricidad, marcando una brecha creciente entre ambos modelos de movilidad”, apuntan en el análisis.
Empresas y flotas: el sobrecoste se dispara
El impacto económico es aún mayor en el caso de las flotas empresariales, donde el volumen de kilómetros recorridos multiplica el efecto de la subida de precios. Según el informe, cada coche de gasolina de empresa supondrá un coste adicional de 89 euros al mes.
En cambio, los vehículos eléctricos dentro de estas mismas flotas apenas registran un incremento de 16 euros mensuales. Esta diferencia refuerza “el papel de la electrificación como herramienta para reducir la exposición a la volatilidad energética”, subrayan en T&E.
Además, el informe subraya que las flotas corporativas son clave en el mercado, ya que constituyen la principal fuente de vehículos de segunda mano, lo que amplifica el impacto de cualquier cambio en este segmento.
A este respecto, el debate actual también incluye la electrificación de las flotas empresariales. Los objetivos planteados por la Comisión se limitan a seguir la tendencia del mercado y no serían suficientes para acelerar el cambio, sostienen los autores del informe.
Un refuerzo de estas metas permitiría que, en 2035, “llegaran al mercado de segunda mano 3,6 millones de vehículos eléctricos adicionales, facilitando el acceso a opciones más asequibles para los consumidores”, comentan.
En este contexto, desde T&E insisten en que “las normas de emisiones de CO₂ son clave para obligar a los fabricantes a ofrecer más vehículos eléctricos a precios competitivos. Las decisiones legislativas que se adopten ahora tendrán un impacto directo tanto en la transición energética como en el coste que afrontan los ciudadanos ante futuras crisis del petróleo”.
El Paquete del Automóvil y el pulso político en la UE
El contexto de estas cifras coincide con un momento clave en Bruselas. Los ministros de Medio Ambiente de la Unión Europea debaten la propuesta de la Comisión Europea para rebajar los objetivos de emisiones de CO₂ dentro del denominado “Paquete del Automóvil”.
Tal y como recoge el análisis, la Comisión propuso el pasado diciembre flexibilizar estos objetivos para turismos y fijar metas de electrificación para grandes flotas. Sin embargo, algunos líderes europeos, como Friedrich Merz y Giorgia Meloni, defienden ir más allá y suavizar aún más las normas, además de oponerse a los objetivos para flotas.
Esta rebaja normativa, advierten en T&E, “retrasaría la transición hacia el vehículo eléctrico y prolongaría la dependencia del petróleo, en un momento de especial vulnerabilidad geopolítica”.
El informe pone cifras a esa dependencia: la Unión Europea importó en 2025 alrededor de 1.000 millones de barriles de petróleo destinados al transporte por carretera, con un coste total de 67.000 millones de euros.
Frente a ello, los 8 millones de vehículos eléctricos ya en circulación permitieron ahorrar 46 millones de barriles de petróleo, lo que equivale a 2.900 millones de euros en importaciones evitadas.
Además, detallan, reforzar la ambición del ‘Paquete del Automóvil’ permitiría reducir las importaciones de petróleo en 45.000 millones de euros entre 2026 y 2035, en comparación con un escenario de rebaja de objetivos.