El vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Luis de Guindos, ha puesto en valor la posición relativamente sólida de la economía española frente al resto de socios europeos, destacando que el crecimiento del PIB en 2025 habría duplicado al de la eurozona. No obstante, ha avisado de que cerca de la mitad de esa expansión reciente responde al aumento de la población por la inmigración y ha alertado de que el “cuello de botella” en el acceso a la vivienda, sobre todo en el mercado del alquiler, podría “cercenar el crecimiento de la economía española”.
Durante un acto organizado por Vocento y XLSemanal, el exministro de Economía ha remarcado los elementos estructurales que sostienen el buen comportamiento de España, entre ellos un sistema financiero saneado y la ganancia de competitividad derivada de la reforma laboral de 2012, que permitió encadenar desde entonces un superávit continuado en la cuenta corriente de la balanza de pagos.
Junto a estos apoyos de carácter estructural, Guindos ha señalado la existencia de factores más recientes que han influido de forma decisiva en la evolución de la actividad en los últimos años, como el aumento de la población por la inmigración, el empuje del turismo y la llegada de los fondos europeos NextGen.
“La cuestión es si esto se puede mantener, la sostenibilidad de este modelo de crecimiento”, ha indicado, recordando que, de acuerdo con los estudios del BCE y de analistas privados, “prácticamente la mitad del crecimiento de España en los últimos años viene del incremento de la población”, de modo que, si se descontara este efecto, el avance previsto para 2025 sería “muy parecido al de la media europea”.
Al comparar los datos de renta per cápita, ha explicado que el mejor comportamiento del PIB español se matiza por el fuerte aumento de la población. Así, ha apuntado que hay países con menor crecimiento económico agregado, pero con un mayor incremento de la renta por habitante, lo que ayudaría a entender la aparente discrepancia entre los buenos registros macroeconómicos y la percepción más negativa de parte de la ciudadanía.
Guindos ha defendido que la inmigración es un elemento que debe preservarse “de la manera más ordenada posible” por motivos demográficos, rechazando enfoques “maximalistas y extremistas como en otros países”. Sin embargo, ha advertido de que también ejerce presión sobre el mercado residencial al disparar la demanda y, por tanto, los precios.
En el caso español, el vicepresidente del BCE considera que la normativa vigente “está restringiendo la oferta de alquiler”, precisamente el segmento clave para absorber el impacto inicial del aumento de la demanda de vivienda ligado al crecimiento de la población, dado que los nuevos desarrollos inmobiliarios tardan en materializarse.
Como consecuencia, se estaría produciendo una contracción de la oferta de pisos en paralelo a una demanda al alza, lo que empuja los precios al alza. Este encarecimiento y la dificultad para acceder a una vivienda adecuada, ha señalado, están limitando tanto la movilidad geográfica de los trabajadores dentro del país como la emancipación de los jóvenes.
Aunque ha evitado plantear medidas concretas, Guindos ha reiterado la necesidad de una “reconsideración general de lo que es la regulación del mercado de la vivienda” con el objetivo de eliminar ese cuello de botella que, a su juicio, puede llegar a “cercenar el crecimiento de la economía española”.