Al margen de la incertidumbre sobre cuánto se prolongará el conflicto en Oriente Próximo, el vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Luis de Guindos, ha recalcado que los gobiernos deben considerar el carácter pasajero del 'shock' actual a la hora de diseñar su política fiscal, con el objetivo de esquivar efectos de segunda ronda adversos que obligarían a intervenir al banco central.
“Creemos que es importante que se perciba como un 'shock' transitorio”, subraya el economista español en una entrevista con el diario 'El Mundo', recogida por Europa Press, donde sostiene que los agentes económicos, incluidos los ejecutivos nacionales, tendrán que moverse teniendo en cuenta este elemento de transitoriedad, porque de lo contrario los efectos de segunda ronda se materializarán en sentido negativo. “Y, entonces, evidentemente obligarán a los bancos centrales a actuar”, advierte.
En esta línea, aunque Guindos admite que los gobiernos pueden recurrir a herramientas fiscales para amortiguar el impacto del conflicto en Oriente Próximo, vuelve a insistir en que dichas medidas sean “temporales y que estén especialmente definidas para aquellos colectivos más vulnerables” que notarán con mayor fuerza el encarecimiento de la energía, recordando que el BCE “nunca ha recomendado medidas generales” en este tipo de episodios, sino actuaciones específicas, acotadas en el tiempo y no indiscriminadas.
“El margen presupuestario es reducido, porque el déficit público está de media en el 3% con respecto al PIB y la deuda, próxima al 90% del PIB”, recalca el vicepresidente del BCE, aludiendo además al compromiso ya asumido de realizar un esfuerzo adicional en gasto de defensa, que considera una prioridad existencial para Europa.
Por otra parte, sin pronunciarse sobre el caso concreto de España, el exministro de Economía sostiene que las cuentas públicas constituyen la principal palanca de política económica de cualquier ejecutivo, especialmente en fases de elevada incertidumbre. “Eso vale para España y para todos los países de la eurozona”, señala, antes de remarcar que la ausencia de presupuestos por la falta de una mayoría clara en el Parlamento no solo implica que no haya nuevas cuentas, sino que revela una “incapacidad para adoptar otras medidas en un momento delicado como este”.
En cualquier caso, Guindos prevé que la guerra en Irán tendrá un efecto notable tanto sobre el crecimiento como sobre la inflación, y alerta de que cuanto más se prolongue y se extienda el conflicto, mayor será el impacto. No obstante, destaca que, en los distintos supuestos analizados por los servicios técnicos del BCE, no se contempla una recesión en la zona euro e “incluso en los escenarios más severos siempre hay crecimiento positivo”.
Así, aunque reconoce que la política monetaria no puede impedir el primer golpe derivado de la guerra sobre la inflación y la actividad, remarca que el BCE seguirá de cerca la evolución y se mantendrá vigilante ante posibles efectos de segunda ronda para reaccionar según sea preciso, sin que exista una decisión previa sobre el rumbo de los tipos de interés.
La llamada de Guindos a que cualquier respuesta fiscal al conflicto en Oriente Próximo tenga un carácter temporal se alinea con la formulada el pasado viernes por el Fondo Monetario Internacional (FMI), que recomendó a España que toda medida que se adopte sea un “apoyo discrecional temporal y focalizado”.