La campaña se extenderá hasta el 30 de junio y mantiene la estructura habitual del IRPF. La diferencia este año está en el nivel de control.
Los asesores fiscales coinciden en una idea: la Agencia Tributaria va a exigir mayor precisión en la declaración, con más cruces de datos y más revisiones si detecta incoherencias.
Esto tiene una consecuencia directa. Los errores, aunque sean pequeños, pueden retrasar devoluciones o derivar en comprobaciones.
Deducciones en el punto de mira
Uno de los focos principales serán las deducciones. Especialmente:
- Las relacionadas con eficiencia energética
- Instalaciones de autoconsumo
- Sistemas que sustituyen energías fósiles
- Compra de vehículos eléctricos
Estas deducciones siguen vigentes, pero Hacienda revisará que se apliquen correctamente. También habrá vigilancia sobre las deducciones autonómicas, donde hay diferencias entre comunidades y mayor margen de error. Una aplicación incorrecta puede implicar regularizaciones posteriores.
Grandes patrimonios: más impuestos y más control
Otra novedad relevante afecta a las rentas del ahorro elevadas. Para patrimonios superiores a 300.000 euros, el tipo estatal sube del 14% al 15%.
Esto impacta en:
- Dividendos
- Intereses
- Ganancias por venta de acciones o fondos
- Criptomonedas
- Inmuebles
El cambio implica más control sobre operaciones financieras de mayor volumen.
Autónomos: el área con más vigilancia
El colectivo de autónomos vuelve a ser uno de los principales focos. Hacienda revisará especialmente:
- La coherencia de los gastos declarados
- El uso del 5% de gastos de difícil justificación
- Los límites del régimen de módulos
También será clave la regularización de cotizaciones tras el nuevo sistema por ingresos reales. Por primera vez, muchos autónomos tendrán que ajustar en esta campaña las cuotas correspondientes a ejercicios anteriores.
Además, Hacienda cruzará datos con la Seguridad Social para verificar que las cotizaciones coinciden con los ingresos declarados.
El riesgo que muchos no ven: retrasos en devoluciones
Un punto importante que muchos contribuyentes desconocen. Hacienda puede retrasar las devoluciones hasta el 31 de diciembre sin pagar intereses si detecta posibles inconsistencias.
Y en la práctica, esos plazos pueden alargarse si la declaración entra en revisión. Esto convierte la precisión en un factor clave, incluso cuando el resultado es a devolver.
Qué errores pueden costarte caro
Los fallos más habituales en esta campaña estarán en:
- Aplicar mal una deducción
- Declarar gastos sin suficiente justificación
- No ajustar correctamente ingresos o rendimientos
- Errores en deducciones autonómicas
El problema no es solo la sanción. También puede suponer perder parte de la devolución o retrasarla durante meses.
Un contexto distinto: más datos, menos margen de error
La digitalización ha cambiado el escenario. Hacienda dispone cada vez de más información previa:
- Datos bancarios
- Movimientos financieros
- Información de otras administraciones
Esto reduce el margen para errores o inconsistencias y aumenta la probabilidad de que cualquier discrepancia sea detectada.