Heineken eliminará entre 5.000 y 6.000 puestos de trabajo a lo largo de los próximos dos años, lo que supone alrededor del 7% de su plantilla mundial. El plan forma parte de una estrategia para elevar la productividad y recortar costes después de que la cervecera neerlandesa haya comunicado un retroceso del volumen y de los ingresos netos en el ejercicio 2025.
“Nuestra principal prioridad es acelerar el crecimiento, financiado mediante un aumento de la productividad y cambios en el modelo operativo que implicarán una importante intervención en los costes durante los próximos dos años”, ha señalado Dolf van den Brink, consejero delegado de Heineken, que abandonará el puesto el próximo 31 de mayo. El directivo ha remarcado que los calendarios de aplicación serán distintos según el mercado y dependerán de las circunstancias y procesos locales.
La multinacional apuesta por un modelo operativo más sencillo y eficaz, que en determinadas regiones evolucionará hacia Empresas Operadoras Multimercado (MMO). La compañía prevé contar con cuatro MMO activas en Europa en el plazo de medio año.
Para sostener y financiar sus objetivos de expansión, Heineken pretende reforzar la productividad mediante la mejora de la cadena de suministro apoyada en la digitalización y en cierres selectivos, la desinversión en negocios operativos sin una vía clara hacia un crecimiento sostenible y el traslado de aproximadamente 3000 empleos a Heineken Business Services (HBS).
En conjunto, gracias al incremento de la productividad, la revisión permanente de la estructura operativa y el despliegue de las MMO, la cervecera prevé un ajuste de su fuerza laboral global de entre 5.000 y 6.000 puestos en los próximos dos años.
Con este paquete de actuaciones, la empresa calcula obtener ahorros brutos anuales de entre 400 y 500 millones de euros, recursos que se destinarán a reforzar la inversión en marcas y capacidades, al tiempo que se persigue un crecimiento sólido del beneficio operativo.
Resultados financieros de 2025 y previsiones
En paralelo, la compañía ha comunicado que en el conjunto de 2025 registró un beneficio neto atribuido de 1.885 millones de euros, un 92,7% más que en el ejercicio anterior, cuando las cuentas se vieron afectadas por el deterioro de la participación en China Resources Beer. No obstante, el beneficio operativo disminuyó un 3,2%, hasta 3.406 millones de euros.
Heineken también informó de una reducción del 1,6% (1,2% en términos orgánicos) en el volumen de cerveza vendido, mientras que los ingresos netos se contrajeron un 3,6%, hasta 28.753 millones de euros.
Por regiones, la facturación neta de la cervecera en Europa cayó un 3,3%, hasta 11.457 millones de euros; en Asia Pacífico se redujo un 2,5%, hasta 4.121 millones; y en América descendió un 8,3%, hasta 9.542 millones. En contraste, en África y Oriente Próximo los ingresos netos de Heineken avanzaron un 3,6%, hasta 4.282 millones.
“En 2025, obtuvimos un rendimiento resiliente y equilibrado. Ganamos cuota, impulsamos la productividad en costes y efectivo, y aumentamos la inversión en nuestras marcas”, afirmó Dolf van den Brink.
Respecto a 2026, y bajo el supuesto de que el entorno de consumo se mantenga estable en la mayoría de mercados, la empresa conserva un enfoque prudente y prevé un incremento del beneficio operativo de entre el 2% y el 6%. Al mismo tiempo, estima que los costes variables crecerán a un ritmo de un dígito bajo por hectolitro, principalmente por el efecto del tipo de cambio, y que la inversión de capital como porcentaje de los ingresos netos será inferior al 8%, por debajo del 8,4% registrado en 2025.