Hidalgo quiere a Turkish en el consejo de Air Europa y mantiene fuera a IAG por ser la competencia

Hidalgo veta a IAG en el consejo de Air Europa por ser rival vía Iberia y apuesta por dar un asiento a Turkish Airlines para impulsar el crecimiento futuro.

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El presidente de Globalia y de Air Europa, Juan José Hidalgo. Eduardo Parra - Europa Press

El presidente de Globalia y de Air Europa, Juan José Hidalgo. Eduardo Parra - Europa Press

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El presidente de Air Europa, Juan José Hidalgo, ha explicado este viernes que, aunque IAG y su consejero delegado, Luis Gallego, “se están portando muy bien”, no les permite “gestionar ni opinar” sobre la aerolínea. El motivo es que una de las compañías del grupo, Iberia, compite directamente con Air Europa, mientras que sí ve con buenos ojos que Turkish Airlines designe un consejero.

Actualmente, IAG posee el 20% del capital de Air Europa, una posición accionarial fruto de los intentos fallidos del holding por hacerse con el control de la compañía hace algunos años.

Durante su intervención en un encuentro organizado por Nueva Economía Forum, Hidalgo ha reiterado que no desea a IAG en su consejo de administración porque “son dueños de Iberia”, con la que rivaliza desde 1994 y con la que, asegura, seguirá enfrentándose en el mercado.

Su postura es distinta en el caso de Turkish Airlines. La aerolínea turca cerró el pasado mes de agosto un acuerdo con Air Europa por el que pasará a controlar el 26% de la compañía de Globalia.

“Turkish no ha propuesto nada”, ha señalado Hidalgo, precisando que, por ahora, la firma está tramitando su entrada en el capital y que, en la práctica, actúa como “un prestamista” que no interviene ni formula propuestas.

Sin embargo, una vez consolidada su condición de socio de referencia, el empresario quiere que Turkish tenga un asiento en el máximo órgano de decisión. “Yo he sido el que les he dicho que quiero un consejero de ellos, porque un consejero de Turkish, que tiene casi 500 aviones y es una de las empresas más importantes, me puede ayudar mucho para el futuro”, ha insistido.

Respecto a esta nueva fase y al encaje entre Air Europa, Turkish e IAG, Hidalgo se ha mostrado convencido de que “nada va a salir mal”. Primero, ha recordado que IAG “vio con muy buenos ojos la alianza” con Turkish, una operación “pactada y consentida por ellos”. A su juicio, “están de acuerdo los dos grupos” en lo que persiguen con Air Europa, que es “seguir creciendo vertiginosamente y que no la puede parar nadie”.

“Barajas es el mejor aeropuerto de Europa”

En otro momento de su intervención, Hidalgo ha elogiado el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, al que se ha referido como el “mejor aeropuerto de toda Europa” y el único en el que dos aerolíneas se disputan el mercado como rivales directas: Iberia y Air Europa.

“Esto no existe más que en España. Tenemos que estar muy agradecidos los españoles de que tenemos el mejor aeropuerto, tenemos la mejor competencia y, además, podemos crecer”, ha afirmado, si bien estima que no hay espacio para un tercer operador de gran tamaño.

Según ha apuntado, Barajas todavía dispone de margen para aumentar su actividad en las terminales T123, aunque es necesario resolver un “follón de ruido por las noches” con unos vecinos “que han comprado unas casas después del aeropuerto y ahora dicen que hace ruido”. Al mismo tiempo, ha negado que el aeropuerto madrileño esté saturado, a diferencia de otros grandes hubs europeos.

En relación con el uso exclusivo de la T4 y la T4S por parte de Iberia y sus socios, Hidalgo ha recordado que en su día reclamó operar también en esa terminal porque consideraba que le correspondía, pero, al no conseguirlo, “se aguantó”.

“Gracias a haberme aguantado hemos podido crecer”, reconoce ahora, y considera que, de haberse quedado en la T4, ese crecimiento habría sido más limitado. “Así que esa decisión en ese momento me dolía y ahora estoy contento con lo que pasó”, ha añadido.

“Que se quede una empresa bien hecha”

Con 84 años, Hidalgo descarta protagonizar nuevas grandes operaciones empresariales. “Eso ya le va a tocar a mis hijos y a mis nietas, porque yo ya no tengo ninguna ilusión de más empresas”.

Su objetivo en esta etapa es comprobar que todo lo que ha construido “sigue adelante y no se queda nada perdido” y que, con el tiempo, se consolide “una empresa nacional muy bien hecha, muy moderna” capaz de continuar expandiéndose y “buscando nuevos horizontes”.