Huevos, hortalizas cultivadas por su fruto, legumbres verdes, frutas tropicales y café se sitúan entre los alimentos que más han encarecido su precio en España en los últimos doce meses (de febrero de 2025 a febrero de 2026), con repuntes que en varios casos rebasan con holgura los dos dígitos.
De acuerdo con los datos más recientes del IPC de febrero difundidos por el Instituto Nacional de Estadística (INE) y recogidos por Europa Press, los huevos registran un alza interanual del 30,1%, mientras que las hortalizas cultivadas por su fruto (tomates de todo tipo, pepino, calabacín, calabaza, berenjena, pimiento ó maíz dulce, entre otras) encadenan una subida del 15,2% en ese mismo periodo.
En paralelo, las legumbres verdes (judías y guisantes verdes, habas, tirabeques, pochas frescas, soja fresca, brotes de soja o alfalfa) son ahora un 9,7% más caras que en febrero de 2025; las frutas tropicales (aguacates, plátanos, bananas, piñas, mangos, papayas, chirimoyas, dátiles e higos) acumulan un incremento del 8,6%, y el café y sus sucedáneos han elevado sus precios un 8,3% en el último año.
Estos movimientos quedan recogidos en las distintas subclases del IPC, que han experimentado ciertos ajustes por los cambios metodológicos introducidos en este indicador desde enero del presente ejercicio.
Junto a huevos, hortalizas, legumbres verdes, frutas tropicales y café, sobresalen también las alzas interanuales de los despojos comestibles (hígados, mollejas, riñones, sesos, criadillas), con un repunte del 7,9%; los cítricos frescos (naranjas, limones, limas, mandarinas, pomelos y derivados), que suben un 7,6%; los frutos secos naturales con o sin cáscara, con un 6,1%; el chocolate, que avanza un 6%; las bayas frescas (fresas, fresones, frambuesas, arándanos, moras y grosellas) y la carne fresca, refrigerada o congelada, ambas con un 5,9%, así como el pescado y los postres y bebidas a base de leche, como las natillas y los flanes, que repuntan un 5,5%.
En el lado contrario, entre los escasos productos alimentarios que han reducido su precio en el último año figuran los aceites vegetales, con una caída del 14,1%; el azúcar de caña y de remolacha, que baja un 4,7%; las patatas y otros tubérculos, con un descenso del 4,5%; otras frutas frescas --melones, sandías, kiwis, uvas, granadas, caquis--, que se abaratan un 4,2%; las bebidas vegetales, con un recorte del 2,1%; los cereales, que retroceden un 1%, y los macarrones, tallarines, cuscús y pastas alimenticias similares, que se abaratan un 0,9%.
Dentro del grupo de aceites vegetales se incluye el aceite de oliva, cuyo precio se ha reducido un 16,8% en el último año. Pese a este alivio reciente, el denominado 'oro líquido' acumula todavía una subida del 64% desde enero de 2021.
Si se analiza únicamente el arranque del año, en los dos primeros meses los alimentos que más han incrementado su precio son las bayas frescas, con un 55%; las legumbres verdes, que avanzan un 21,8%, y las hortalizas cultivadas, con un 12,3%.
BAYAS FRESCAS Y LEGUMBRES VERDES DISPARAN SUS PRECIOS EN FEBRERO
En términos mensuales, las bayas frescas y las legumbres verdes protagonizaron los mayores encarecimientos en febrero respecto a enero, con saltos del 51,4% y del 12%, respectivamente.
Otros incrementos destacados en el mes fueron los de las frutas tropicales, con un 3,2%; los cítricos frescos, que subieron un 2,5%; las especias, hierbas culinarias y semillas, con un 2,3%, y el vino de uva, que repuntó un 2%.
En cuanto a los descensos, los productos que más abarataron su precio en febrero fueron las hortalizas de hoja o de tallo (lechuga, escarola, endivias, cogollos, canónigos, alcachofas, acelgas, coliflor, brócoli y coles, entre otros) y la mantequilla, ambos con un recorte del 1,5%. A continuación se situaron las patatas y otros tubérculos, con una bajada mensual del 1,2%.
CAMBIOS EN LA CESTA DE LA COMPRA
El IPC de enero de 2026 fue el primero que el INE difundió con base 2025. La principal novedad de esta actualización es la adopción de una nueva clasificación de consumo, de modo que el índice pasa de estar estructurado en 12 a hacerlo en 13 grandes grupos.
En esta nueva base se ha revisado la composición de la cesta de la compra, se han ajustado las ponderaciones y se han aplicado varias mejoras metodológicas.
De esta forma, se incorporan al IPC productos como los aguacates y los arándanos, en el apartado de alimentación; los refrescos de té y la cerveza con limón, en bebidas, y las radiografías dentro de los servicios médicos, mientras que desaparecen otros considerados ya en desuso, como la corbata y el pañuelo.
El IPC base 2025 también introduce avances en el sistema de recogida y grabación de precios. Hasta ahora, cuando en el trabajo de campo se detectaba un cambio relevante en las características de un producto, el ajuste se incorporaba al cálculo del índice un mes después de producirse.
Con el nuevo procedimiento, y gracias al uso generalizado de dispositivos electrónicos para el registro de precios, estas correcciones pasan a integrarse en el mismo mes en que se produce la variación.
Al mismo tiempo, el INE prosigue el desarrollo de métodos de recolección automatizada de información, aprovechando las bases de datos de las empresas (scanner data), la recogida automatizada en Internet (web scraping) y el uso de medios informáticos en los establecimientos, que seguirán incorporándose progresivamente al cálculo del IPC a lo largo de esta nueva base.