El consejero delegado de HBX Group, Nicolas Huss, ha subrayado que la industria turística es “increíblemente sólida” por su “gran capacidad de recuperación”, aunque ha advertido de que también resulta “frágil” en el contexto de incertidumbre que genera el conflicto en Oriente Próximo.
Sus palabras se han producido durante el MarketHub Europe, celebrado esta semana por la compañía en Malta, donde se han reunido alrededor de 500 altos ejecutivos de toda la cadena de valor del turismo con un propósito común: “cómo impulsar el crecimiento en un entorno caracterizado por la volatilidad, los cambios en la demanda y una complejidad cada vez mayor”.
A partir de los datos expuestos por David Goodyear, de Oxford Economics, se apuntó a una desaceleración del crecimiento global motivada por las tensiones geopolíticas y el incremento de las presiones de costes. Ante este escenario, los viajeros están modificando sus hábitos, eligiendo destinos más próximos, ajustando la duración de sus estancias y poniendo más foco en la relación calidad-precio.
Este viraje ya se percibe en el mercado europeo. En la sesión dedicada a la situación regional, el director de Distribución de HBX, David Amsellen, junto con otros responsables del grupo, coincidieron en que los destinos del sur de Europa continúan liderando los resultados, mientras que nuevos mercados mediterráneos emergentes van ganando protagonismo a medida que los turistas buscan propuestas diferentes y una mejor relación entre coste y experiencia.
“En este contexto, el crecimiento no se centra tanto en la expansión a nuevos mercados como en liberar un mayor valor dentro de los ecosistemas existentes, donde la colaboración en materia de datos, señales de demanda e integración de productos se vuelve fundamental”, señalaron los ponentes.
En un entorno cada vez más complejo, la capacidad para reducir la fragmentación y optimizar el encaje entre oferta y demanda se presenta como “un factor determinante del éxito”. En este sentido, los especialistas remarcaron que la IA está asumiendo un “papel central” en este proceso, no para sustituir a los actores actuales, sino como una capa que permite conectar sistemas, agilizar la integración y respaldar una toma de decisiones más eficaz a lo largo de toda la cadena de valor.
No obstante, durante el encuentro se puso de manifiesto que, pese a los años de inversión tecnológica, muchas experiencias continúan siendo fragmentadas, lo que merma la eficiencia y la coherencia tanto para los viajeros como para los socios del sector.
Tal como se analizó en las distintas sesiones, superar este desafío exigirá no solo avances tecnológicos, sino también una cooperación más intensa en todo el ecosistema, evolucionando de capacidades aisladas a soluciones integrales que incluyan alojamiento, movilidad, experiencias y pagos.
“La oportunidad reside en trabajar juntos, combinando tecnología, datos y colaboraciones para construir un ecosistema más conectado y resistente”, concluyó Huss.