La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) anticipa que las compañías aéreas lograrán en 2026 un beneficio neto conjunto de 41.000 millones de dólares (35.220 millones de euros), lo que supondría un nuevo máximo histórico para el sector. Pese a ello, el margen de ganancia neta por viajero se mantendría sin cambios frente a 2025, en 7,90 dólares (6,78 euros).
La organización proyecta además unos ingresos agregados para la aviación comercial de 1,053 billones de dólares (904.730 millones de euros), un 4,5% más que los 1,008 billones de dólares (886.070 millones de euros) calculados para 2025. Este avance vendrá acompañado de un incremento del 4,4% en el volumen de pasajeros, hasta alcanzar los 5.200 millones de viajeros transportados.
Por áreas geográficas, Europa destaca como la región con mejor resultado financiero en términos absolutos, gracias a una gestión prudente de la capacidad y a elevados factores de ocupación en sus aerolíneas. Sin embargo, Oriente Medio se perfila como el mercado con el margen de beneficio por pasajero más elevado.
En el caso de Asia, la demanda de transporte de pasajeros continúa siendo “sólida”, con China e India liderando el crecimiento regional, apoyado en la expansión del turismo y en el aumento de la clase media.
Para el director general de IATA, Willie Walsh, estas previsiones constituyen una noticia “muy positiva” si se consideran “los obstáculos que enfrenta la industria”: el aumento de los costos debido a los cuellos de botella en la cadena de suministro aeroespacial, los conflictos geopolíticos, la ralentización del comercio mundial y las crecientes cargas regulatorias, entre otros.
No obstante, Walsh ha lamentado que siga pendiente de resolver que los beneficios del sector no alcancen a cubrir su coste de capital, al tiempo que denuncia que los márgenes continúan siendo “insignificantes”.
“Se encuentran en el centro de una cadena de valor que sustenta casi el 4% de la economía global y sustenta 87 millones de empleos. Sin embargo, Apple ganará más vendiendo una funda para iPhone que los 7,90 dólares que las aerolíneas ganarán transportando al pasajero promedio”, ha añadido.
En esta misma línea, ha subrayado que, incluso dentro de la propia cadena de valor del transporte aéreo, la rentabilidad de las aerolíneas está “totalmente desequilibrada”, sobre todo si se compara con la de los fabricantes de motores y otros proveedores clave de servicios.
Respecto a la evolución de los costes en 2026, IATA prevé un escenario “más equilibrado”, apoyado en un ligero descenso del precio del combustible (-0,3% frente a 2025), que se verá compensado por mayores presiones en los costes no energéticos (+5,8%). Aun así, “la desaceleración generalizada de la inflación está contribuyendo a estabilizar la base de costes”.
Riesgos, limitaciones y oportunidades para el sector
La asociación internacional advierte de que los problemas en la cadena de suministro continúan restringiendo la capacidad de las aerolíneas para dar respuesta a la demanda de transporte aéreo.
Aunque se espera un aumento notable en las entregas de nuevos aviones en 2026, el ritmo de los pedidos sigue superando a la producción. Esto está llevando la cartera de encargos a niveles récord y sugiere que las restricciones de oferta, y sus efectos sobre las cuentas de resultados, se prolongarán más allá del corto plazo.
En el ámbito regulatorio, IATA resalta que EE.UU. está impulsando una desregulación “significativa”, mientras que critica que los reguladores europeos aún no hayan puesto en marcha las recomendaciones del informe Draghi para mejorar de forma sustancial la competitividad mediante una reducción de las cargas regulatorias.
La organización tampoco prevé una mejora sustancial de las limitaciones de infraestructura de aquí a 2026. Con todo, valora que los planes de Estados Unidos para modernizar su sistema de gestión del tráfico aéreo en los próximos años supondrían una “mejora importante”.
Por último, IATA anticipa que los conflictos seguirán impactando en las aerolíneas con costes relevantes. “Los cierres del espacio aéreo, la interferencia del GNSS y el desvío de rutas por razones políticas y de seguridad limitan las operaciones y reducen la eficiencia”, ha añadido.