La incertidumbre global generada por la guerra en Irán ha vuelto a golpear los mercados europeos y estadounidenses este viernes, dejando a las bolsas en terreno negativo y mostrando cómo los conflictos internacionales pueden trasladarse directamente al bolsillo de los ciudadanos.
En España, el Ibex 35 ha cerrado con una caída del 0,47% hasta los 17.059,3 puntos, terminando la semana prácticamente plano (+0,03%), después de una sesión marcada por la volatilidad y los precios del petróleo Brent por encima de los 101 dólares por barril.
El West Texas alcanzó los 96,6 dólares. Este repunte ha beneficiado a compañías energéticas como Repsol, que subió un 3,28%, mientras que sectores como la banca e industrias estratégicas sufrieron descensos: ArcelorMittal cayó un 4,28%, IAG un 2,22% y Inditex un 1,83%.
Otros mercados
El mercado europeo en general cerró en rojo: el CAC francés perdió un 0,9%, el DAX alemán un 0,6% y el FTSE MIB italiano un 0,3%. Los metales preciosos también sufrieron retrocesos, con el oro cayendo un 1,5% hasta los 5.100 dólares por onza y la plata un 4% hasta los 80 dólares.
Fuera de Europa, Wall Street también experimentó pérdidas. El S&P 500 cayó un 0,4% y el Nasdaq un 0,7%, mientras el Dow Jones se mantuvo plano, tras conocerse los datos económicos de Estados Unidos. El PIB estadounidense creció un 2,1% en 2025, por debajo del 2,8% de 2024, mientras que el PCE, indicador preferido por la Fed para la inflación, descendió hasta el 2,8%, ofreciendo un respiro a los inversores preocupados por la subida de precios.
Entre los movimientos corporativos, CaixaBank ha ejecutado el 74% de su programa de recompra de acciones, Mapfre ha renovado el mandato de su presidente Antonio Huertas, y Tubos Reunidos sufrió fuertes caídas tras no lograr acuerdo con los sindicatos para un ERE que afectará a 301 empleados en Amurrio y Trapagaran. Además, Honda vio cómo sus acciones en Tokio retrocedían un 5,56% tras anunciar pérdidas de hasta 13.630 millones de euros por la cancelación de ciertos vehículos eléctricos.