El IEE afirma que hay un agujero de 76.000 millones en infraestructuras desde 2018

El IEE detecta que, aunque la economía española ha crecido, la inversión no ha sido suficiente para ampliar el capital en infraestructuras al ritmo que el resto de la actividad económica. Y avisa: esto pone en riesgo al turismo

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Un tren Ave en las vías espera para salir en la estación de Atocha, a 23 de diciembre de 2022, en Madrid (España).   Eduardo Parra - Europa Press

Un tren Ave en las vías espera para salir en la estación de Atocha, a 23 de diciembre de 2022, en Madrid (España). Eduardo Parra - Europa Press

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El AVE no llegará a Málaga, al menos hasta después de Semana Santa, y este miércoles los usuarios de trenes en España han tenido que soportar interrupciones de trenes de cercanías en Madrid y considerables retrasos de AVEs, con salidas y llegadas a las estaciones de Atocha y de Chamartín, también en la capital de España.

Con este marchamo, y el añadido de la guerra de Irán que ha disparado los precios de los combustibles, la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos turísticos también se pregunta si la inestabilidad de la alta velocidad y los costes de los carburantes no acabarán dañando a la movilidad y perjudicando a uno de nuestros principales motores económicos: el turismo.

Esta misma reflexión es la que ha hecho el Instituto de Estudios Económicos (IEE), presidido por Iñigo Fernández de Mesa y dirigido por Gregorio Izquierdo, advirtiendo de la necesidad de aumentar las inversiones en infraestructuras en España, en este caso, para no dañar la competitividad de España como destino turístico, si no se reduce la brecha con nuestros socios europeos. Una brecha que, entre 2019 y 2024 se elevado a 19.000 millones de euros (1,4% del PIB), teniendo en cuenta, además, que prácticamente la mitad de esa brecha se concentra en el sector público, suponiendo un déficit de 10.500 millones anuales (0,7% del PIB).

Si se adopta una perspectiva más amplia y se considera la evolución del stock de capital en relación con el PIB –explica el IEE a Demócrata-, las necesidades de inversión en las infraesturas españolas, que fundamentalmente se centran en la red ferroviaria, carreteras y estructuras hidráulicas, resultan todavía más elevadas.

De modo que, mantener la ratio histórica de capital en infraestructuras habría requerido un volumen adicional de inversión muy superior durante los últimos años, del orden de 76.000 millones de euros entre los años 2018 y 2024 .Esto evidencia –destaca este think tank- la existencia de una brecha significativa entre el nivel de inversión realizado y el necesario para preservar la capacidad productiva de estas infraestructuras.

El análisis de las constructoras

Seopan (Asociación de Empresas Constructoras y Concesionarias de Infraestructuras) también proporciona estimaciones respecto a la inversión necesaria para la modernización y la adaptación normativa de las infraestructuras en España. El total estimado adicional es de alrededor de 113.809 millones de euros, con las infraestructuras del agua y las infraestructuras ferroviarias ocupando la mayor parte de la cifra total, de 44.518 y 31.316 respectivamente.

Seopan estima esta inversión para la modernización y la adaptación normativa de infraestructuras para el periodo de tiempo de 2025-2035. Esta patronal mantiene la necesidad de una inversión anual necesaria de unos 11.381 millones de euros, principalmente en agua, ferrocarril y carreteras. Además, detecta un déficit acumulado en mantenimiento de 17.000 millones (2013–2024). Observa que para evitar el deterioro, se necesitarían 12.000 millones anuales para compensar la depreciación. Y, en resumen, en la práctica, sostiene que el mantenimiento adecuado requeriría una inversión media de 10.500 millones al año (0,7% del PIB).

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Gráfico del IEE, sobre el porcentaje de mantenimiento de infraestruturas ferroviarias en ka UE por cada 1.000 km vía. Fuente. IEE.

 

Restricciones y limitaciones

Tras el último accidente ferroviario –recuerda el IEE- se han producido restricciones y limitaciones en la utilización de infraestructuras de transporte y se ha generado cierta alarma social, con la consiguiente visibilidad del problema acumulado en el tiempo de la insuficiente inversión en mantenimiento de infraestructuras en España. 

Mantener unas infraestructuras en adecuado nivel de funcionamiento –inisiste el Instituto de Estudios Económicos- es crítico para el conjunto de sectores económicos, pero afecta especialmente a los sectores ligados a la movilidad de personas y mercancías como son el turismo y el sector de transporte.

Los problemas de las últimas semanas han tenido un efecto visible de contracción de viajes en los destinos con mayor dependencia de la conexión ferroviaria de alta velocidad.

Este son algunos de los puntos detectados por el estudio del Instituto de Estudios Económicos elaborado bajo la dirección de Gregorio Izquierdo Llanes, junto con el Servicio Técnico del IEE, al que pertenecen María Laura Díaz Di Cocco, Ángela de la Fuente Trujillo, Alejandro Hortelano Martín y Diego Pulido Nava, con la coordinación de Adrián González Martín.

Imagen de archivo del embalse de La Concepción, en Istán (Málaga). JUNTA
Imagen de archivo del embalse de La Concepción, en Istán (Málaga). JUNTA -

Crece España, pero no se traduce en inversión

El contraste entre la evolución de la economía y la inversión es especialmente revelador. Desde 2012, el PIB español ha crecido un 23%, pero la inversión en infraestructuras sigue siendo un 13% inferior a la de entonces.

Este desfase ha provocado una descapitalización progresiva: el peso del capital en infraestructuras ha caído del 44,3% del PIB en 2013 al 34,6% en 2024, una pérdida de casi diez puntos en poco más de una década.

En términos absolutos, el stock de infraestructuras se sitúa en 469.000 millones de euros, por debajo de los niveles alcanzados hace más de diez años.

España se queda atrás

La brecha con Europa no deja de ampliarse. Entre 2019 y 2024, la inversión en España representó el 20,4% del PIB, frente al 21,8% de la media europea, lo que se traduce en un déficit anual de 19.000 millones de euros.

La divergencia es aún mayor en el ámbito público. La inversión de las Administraciones apenas alcanza el 2,7% del PIB, muy por debajo del 3,4% europeo, lo que genera un déficit adicional de 10.500 millones de euros anuales.

En conjunto, España necesitaría al menos 55.000 millones de euros más al año para converger con los niveles de renta per cápita de sus socios comunitarios.

En datos

Diez claves del déficit de infraestructura desde 2018

  1. 76.000 millones € de déficit acumulado

  2. Invertimos menos en infraestructuras que la UE (20,4% vs 21,8% del PIB)

  3. Nuestra inversión pública es más baja (2,7% vs 3,4%)

  4. 17.000 millones € sin cubrir mantenimiento

  5. Caída del peso del capital (44,3% → 34,6% del PIB)

  6. PIB crece, pero inversión cae (+23% vs -13%)

  7. Falta de al menos 12.000 millones €/año

  8. Déficits en infraestrucrturas de agua, tren y carreteras

  9. Mala priorización (se invierte mas en el AVE, y menos en Cercanías, pese a que transportan un volumen de pasajeros considerablemente mayor que la alta ve locidad, alrededor de un 90% de todos los pasajeros)

  10. Pérdida de convergencia con Europa

 

El foco, en la política económica

El informe introduce así un elemento en el diagnóstico: la falta de inversión no responde a una ausencia de recursos, sino a una cuestión de prioridades.

En los últimos años, la economía española ha crecido con fuerza y la recaudación pública ha alcanzado máximos históricos. Sin embargo, aunque la economía española ha continuado creciendo, la inversión realizada no ha sido suficiente para ampliar el capital en infraestructuras al mismo ritmo que el resto de la actividad económica. Como consecuencia, el peso de las infraestructuras dentro del conjunto del capital productivo se ha reducido de forma significativa.

Déficit estructural y falta de mantenimiento

Más allá de la inversión en nuevas obras, el problema se extiende al mantenimiento del capital existente. Entre 2013 y 2024, España ha acumulado un déficit de 17.000 millones de euros solo para compensar la depreciación de las infraestructuras.

El deterioro afecta especialmente a:

  • 💧 Infraestructuras hidráulicas: déficit de 5.500 millones
  • 🚆 Red ferroviaria: déficit de 3.600 millones
  • 🛣️ Carreteras: déficit de 1.300 millones

El informe estima que serían necesarios al menos 12.000 millones de euros anuales para evitar la pérdida de capital, una cifra superior al esfuerzo actual.

Desequilibrios en la inversión

El modelo inversor también presenta importantes ineficiencias. En el ámbito ferroviario, el 90% de los pasajeros utiliza cercanías y red convencional, pero gran parte de la inversión se ha concentrado en la alta velocidad.

Este desequilibrio ha contribuido al envejecimiento de las infraestructuras más utilizadas y a una menor calidad del servicio en el transporte cotidiano.

A ello se suma el déficit en agua —con necesidades de 4.452 millones anuales— en un país con elevado estrés hídrico, así como carencias en carreteras, puertos y aeropuertos.

Un riesgo para el crecimiento futuro

El informe advierte de que esta situación no es solo un problema técnico, sino un riesgo económico de primer orden. Las infraestructuras no solo sostienen la actividad, sino que determinan la productividad, la competitividad y la cohesión territorial.

La falta de inversión compromete la capacidad de crecimiento a medio y largo plazo y limita el aprovechamiento de oportunidades como la digitalización, la transición energética o la reindustrialización.

El reto: cambiar el rumbo

El diagnóstico del Instituto de Estudios Económicos es claro: España necesita un cambio de enfoque. No basta con crecer, sino que es necesario invertir mejor y de forma sostenida.

Así, y entre las soluciones planteadas figuran:

  • Aumentar la inversión pública
  • Impulsar la colaboración público-privada
  • Priorizar el mantenimiento frente a la expansión
  • Mejorar la planificación y evaluación de proyectos

En definitiva, el informe plantea una cuestión de fondo para la política económica española: si el crecimiento actual se está traduciendo en bases sólidas para el futuro o si, por el contrario, se está desaprovechando una oportunidad clave para reforzar el capital productivo del país.