El president de la Generalitat, Salvador Illa, ha asegurado este lunes que las consecuencias de la escalada del conflicto en Irán sobre el Mobile World Congress (MWC) son “muy restringidas”. Ha explicado que, aunque algunos congresistas y representantes institucionales no han podido desplazarse finalmente a Barcelona, la gran mayoría ya había llegado a la ciudad en los días previos al inicio del evento.
Ha detallado que “prácticamente” todas las intervenciones de este domingo durante la cena oficial del MWC —que se celebra entre este lunes y el jueves en el recinto Gran Via de Fira de Barcelona, en L'Hospitalet de Llobregat— se han centrado en la situación en Irán. En este contexto, ha reclamado una desescalada del conflicto y el respeto a la legislación internacional en el marco de los organismos multilaterales, según ha explicado en una entrevista en “La 1” recogida por Europa Press.
“Como decía también el presidente del Gobierno, eso no significa no estar en contra de un régimen como el iraní, opresivo, pero eso tampoco justifica el uso indiscriminado de la fuerza como estamos viendo, como patrón de conducta de Estados Unidos”, ha manifestado.
Illa ha subrayado además que la feria debe convertirse en “un punto de encuentro” en torno al conflicto en Oriente Medio.
Defensa del interés público en las nuevas tecnologías
El president catalán ha reiterado su respaldo al impulso de las nuevas tecnologías, pero ha insistido en que deben estar orientadas por el interés público y por principios éticos. Ha defendido que exista una presencia “clara” de las administraciones públicas a la hora de establecer su marco regulatorio.
“Apoyamos explícitamente y rotundamente la posición de la Unión Europea, que tiene la primera directiva que se ha hecho para regular estas nuevas tecnologías y la posición del gobierno de España”, ha señalado.
También ha recordado que cada edición del MWC genera un retorno económico de entre 550 y 600 millones de euros para Barcelona, un impacto que ha calificado de “positivo” y que contribuye a situar a la capital catalana en el centro del debate internacional sobre las nuevas tecnologías.