Indra autoriza a De los Mozos a negociar con EM&E el diseño definitivo de la operación

Indra habilita a De los Mozos para redefinir con EM&E una operación clave, con el Gobierno vigilando para no perder el control de la defensa.

3 minutos

Publicado

3 minutos

El consejo de administración de Indra dio luz verde en su reunión del pasado jueves al consejero delegado, José Vicente de los Mozos, para iniciar conversaciones con Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) sobre la configuración de la operación. Inicialmente se contemplaba una fusión por absorción, pero ahora se estudian fórmulas alternativas, como la compra en metálico de una participación mayoritaria en EM&E, según publicó el diario “Expansión” y han ratificado a Europa Press fuentes al tanto del proceso.

La transacción está marcada por varios conflictos de interés, ya que los dueños de EM&E son el presidente de Indra, Ángel Escribano, y su hermano, Javier Escribano, máximo responsable de EM&E y también consejero dominical en Indra, puesto que EM&E controla el 14,3% del capital de la tecnológica.

EM&E figura como segundo mayor accionista de Indra, solo por detrás del Estado, que ostenta en torno al 28% a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), lo que refuerza la sensibilidad política y corporativa de la operación.

En los próximos días está previsto que De los Mozos mantenga reuniones con Javier Escribano para empezar a perfilar la arquitectura de la transacción y analizar las distintas alternativas que se manejan sobre la mesa.

Uno de los elementos clave que condicionará el formato definitivo de la operación será la valoración final de EM&E. Ese cálculo, entre otros efectos, fijará el eventual tipo de canje de acciones en una posible fusión por absorción y, en consecuencia, el peso que conservaría la compañía familiar de los Escribano en el accionariado de Indra.

El Gobierno ha sido hasta ahora el principal promotor de la integración, pero en las últimas semanas han surgido dudas en el Ejecutivo sobre la conveniencia de seguir adelante en los términos inicialmente diseñados. Más allá de los conflictos de interés detectados desde el arranque del expediente, el objetivo del Estado es no ceder el control de la principal empresa española de defensa, especialmente en el actual escenario geopolítico.

Por ello cobra tanta relevancia la tasación de EM&E, que se espera conocer cuando se auditen las cuentas de 2025 de ambas sociedades. En un eventual escenario de fusión por absorción, el grado de dilución del resto de accionistas dependería de esa valoración, que marcaría la ecuación de canje.

Junto a la fusión total, se analiza también que Indra opte por una participación de control en EM&E —a partir del 50,01%— ya sea mediante pago en efectivo o mediante acciones, sin llegar a integrar el 100% del capital.

Si se optara por una entrada de control pagada en títulos y no por la absorción completa, la dilución del resto de socios de Indra sería más limitada, lo que se ajustaría mejor al propósito del Gobierno de mantener el dominio sobre la principal compañía nacional de defensa.

Dentro de este escenario, se ha llegado a plantear la opción de que Ángel Escribano dé un paso al lado para aliviar las suspicacias sobre los conflictos de interés que rodean la operación y facilitar su encaje regulatorio y político.

No obstante, esta misma semana De los Mozos subrayó el papel de Escribano y su experiencia en el sector de la defensa, reivindicando el trabajo conjunto que ambos vienen realizando al frente de la compañía y el giro estratégico que están impulsando.

“Con la entrada de Ángel Escribano, juntos, estamos transformando esta empresa. Con su 'know-how', conoce la industria, y eso nos ha permitido, con los diferentes proyectos (...) tomar decisiones arriesgadas como 'El Tallerón' (la fábrica adquirida a Duro Felguera en Gijón para producir blindados en ella) y la fábrica de radares en Córdoba”, afirmó De los Mozos durante su intervención ante la secretaria de Estado de Defensa, Amparo Valcarce, en un desayuno de trabajo celebrado en Madrid.