Este Miércoles Santo está previsto que Ángel Escribano presente su dimisión como presidente de Indra a las cinco de la tarde. Lo hará, o eso es lo que distintas fuentes apuntan, y lo que Demócrata ha podido conocer de primera mano, en un consejo extraordinario convocado por la compañía, centrada en la defensa española.
El motivo -señalan fuentes del entorno a este medio-, son las presiones que está sufriendo por parte del Gobierno de Pedro Sánchez, dejando entrever que, si no lo hace, podría verse privado de contratos estratégicos.
La decisión de Escribano marca el fin de semanas de tensión abierta, en las que Moncloa, a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) -que controla el 28 % del capital social de Indra- ha presionado de manera sostenida para garantizar que el liderazgo de la compañía se alinee con los intereses estratégicos del Ejecutivo.
La renuncia, adelantada por este periódico y corroborada por fuentes del sector, culmina una de las crisis corporativas más relevantes de la industria tecnológica y de defensa española en los últimos años.
Respaldado por el accionariado
Hace apenas una semana, Escribano había logrado aferrarse al cargo en un consejo de administración complejo, respaldado por la mayoría del accionariado. Ese triunfo parecía blindar su liderazgo frente a la intervención pública, pero la presión política y estratégica resultó más decisiva.
Entre las advertencias recibidas, se incluían la posible retirada de contratos militares a Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), la empresa familiar que dirige junto a su hermano. La amenaza, en un contexto de rearme acelerado en Europa, se convirtió en un elemento clave que inclinó la balanza.
El papel de los contratos de defensa
En esta pugna, el Gobierno ha contado con un recurso determinante: el control de los contratos de defensa. Con el Ministerio de Defensa como principal cliente en un contexto de gasto militar creciente, Moncloa puede decidir qué empresas son las grandes beneficiadas y cuáles quedan al margen.
Hasta ahora, tanto Indra como EM&E habían sido receptoras de estos fondos; ahora, esa capacidad de abrir o cerrar el grifo se ha convertido en el instrumento decisivo que ha terminado por sellar la salida de Escribano.
El futuro de Indra bajo la influencia de Moncloa
Con su dimisión consumada, el Ejecutivo gana margen para designar a un nuevo presidente que encarne su visión para el “campeón nacional de defensa”.
En las quinielas se barajan nombres de alto perfil, incluyendo directivos y exdirectivos del Ibex, como Raül Blanco, Carlos Ocaña, Miguel Sebastián o Ángel Simón, así como José Vicente de los Mozos, cuya experiencia en la compañía le posiciona como un candidato estratégico para garantizar la continuidad operativa con alineamiento político.
La salida de Escribano no solo materializa una victoria política para Moncloa, sino que también abre un capítulo crítico sobre el equilibrio entre independencia corporativa y control gubernamental en empresas estratégicas para la soberanía industrial y la seguridad nacional.