Indra sube más de un 3% en Bolsa en una jornada convulsa por la inminente salida de su presidente Ángel Escribano

Indra cierra con una subida del 3,13% en una sesión muy volátil, condicionada por la inminente dimisión de su presidente Ángel Escribano.

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El presidente ejecutivo de Indra, Ángel Escribano. Alejandro Martínez Vélez - Europa Press

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Indra, el grupo español de tecnología y defensa, ha terminado la sesión bursátil con un avance del 3,13% respecto al cierre del día anterior, en una jornada marcada por una fuerte volatilidad tras conocerse la previsible dimisión de Ángel Escribano como presidente de la compañía en la tarde de este miércoles.

A lo largo del día, el comportamiento del valor ha oscilado entre el entusiasmo inicial y un fuerte castigo, aunque con un saldo final positivo. Los títulos de Indra han llegado a marcar un máximo en 49,54 euros, lo que suponía en ese momento una subida superior al 4,8% frente a los 47,24 euros con los que concluyeron la sesión del martes.

El giro se ha producido cuando ha trascendido la inminente salida de Escribano, lo que ha provocado un brusco cambio de tendencia. Pasadas las 14.00 horas, las acciones han tocado un mínimo intradía de 43,49 euros, con un retroceso cercano al 8%. Desde ese punto, el valor ha ido recuperando posiciones hasta volver al terreno positivo alrededor de las 16.00 horas, para terminar fijando el precio de cierre en 48,72 euros por acción.

Entre el máximo y el mínimo del día, el valor ha llegado a registrar una variación cercana al 14%, un reflejo claro de la tensión vivida en el parqué. Durante los momentos de mayor caída, Indra llegó a situarse como el peor valor del Ibex 35, aunque finalmente cerró con una ganancia del 3,11%, en una jornada en la que todos los componentes del índice terminaron en “verde”, salvo Repsol y Enagás.

Para esta misma tarde está convocado un consejo de administración extraordinario en el que Escribano previsiblemente formalizará su salida de la presidencia, tras las presiones ejercidas por el Gobierno a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), que controla en torno al 28% del capital y actúa como principal accionista de Indra.

El conflicto de interés que ha precipitado la dimisión

Ángel Escribano accedió a la presidencia de Indra en enero del pasado año, impulsado precisamente por la SEPI. Sin embargo, el potencial conflicto de interés derivado de la integración de EM&E, la empresa familiar vinculada al propio Escribano, en el grupo de defensa y tecnología ha terminado por llevar al Ejecutivo a forzar su renuncia.

En respuesta al impedimento que la SEPI trasladó a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), el directivo optó por comunicar a través de EM&E que renunciaba a seguir adelante con la operación.

Pese a esa marcha atrás, el Gobierno convocó a Escribano en Moncloa para negociar su salida de la compañía, en una reunión que no se cerró con un acuerdo definitivo, aunque las presiones se han prolongado hasta desembocar en su marcha.

En el mercado se interpreta que la opción de que el consejero delegado, José Vicente de los Mozos, asuma temporalmente todos los poderes ejecutivos mientras los órganos de gobierno definen una nueva estructura de poder y de gobernanza en Indra ha contribuido a disipar el temor a un vacío de liderazgo y a restaurar la confianza de los inversores en el valor.