Invesco prevé incrementar su exposición a Europa en 2026, incluida España, en detrimento de Estados Unidos, al considerar excesiva la concentración de algunas grandes compañías norteamericanas, sobre todo del sector tecnológico.
Durante su presentación de perspectivas para 2026, celebrada este lunes en Madrid, la gestora ha señalado que 2025 ha sido un ejercicio dominado por la incertidumbre y, aun así, prácticamente todos los activos de riesgo han logrado rentabilidades muy elevadas, “como si no pasara nada”.
La directora de ETFs para Iberia, Latinoamérica y US Offshore de Invesco, Laure Peyranne, ha apuntado que las condiciones de mercado vistas en 2025 se prolongarán en 2026. Según la firma, el nuevo año estará guiado por dos conceptos clave: la resiliencia del sector privado ante las tensiones geopolíticas y la crisis económica, y el reequilibrio frente a las altas valoraciones en EEUU.
En este sentido, la entidad asegura que ha arrancado 2026 con “optimismo”, aunque admite la persistencia de focos de tensión geopolítica y riesgos para la economía. A su juicio, la economía mundial atraviesa una fase expansiva del ciclo y el crecimiento global en 2026 superará al registrado en 2025.
En el caso europeo, Invesco identifica como principal motor el aumento del gasto público previsto, en especial en Alemania, que ya ha detallado sus planes para elevar la inversión en defensa y en infraestructuras. En Estados Unidos, la gestora estima un crecimiento cercano al 3% y destaca que la política económica de la Administración Trump se orienta a impulsar la actividad mediante recortes de impuestos, abaratamiento del petróleo y límites a las comisiones de las tarjetas de crédito. En China, la firma subraya el apoyo a los mercados financieros para canalizar el ahorro interno.
Con este telón de fondo y en un escenario de debilidad del dólar, Invesco defiende un reequilibrio de las carteras desde EEUU hacia otras áreas, entre ellas Europa y los mercados emergentes.
En el Viejo Continente, la casa se muestra constructiva con las compañías de defensa, infraestructuras, energía y ‘utilities’ en general. También ve con buenos ojos las empresas de telecomunicaciones implicadas en el despliegue del 5G.
Dentro de Europa, los responsables de Invesco han indicado que sus gestores se mantienen “positivos” con la bolsa española, después de que su índice de referencia, el Ibex 35, haya logrado ya una subida cercana al 50% en 2025.
Respecto a los mercados emergentes, la firma considera que presentan valoraciones más interesantes, aunque advierte de que existen “grandes variaciones” entre países y sectores. Para esta región, apuesta por tendencias de largo plazo como la inversión en inteligencia artificial, con especial énfasis en China.
En contraste, en Estados Unidos la estrategia pasa por reducir “un poco” la exposición al sector tecnológico, debido a las elevadas valoraciones y a la fuerte concentración en las llamadas ‘7 magníficas’ (Amazon, Apple, Google, Meta, Tesla, Nvidia y Microsoft). Prefiere, en su lugar, compañías cíclicas, estrategias de inversión ‘value’ y empresas de pequeña y mediana capitalización, que podrían comportarse mejor en el actual contexto estadounidense.
Debilidad del dólar y papel del oro
Por otra parte, la entidad prevé que el dólar continúe débil en 2026 y no descarta que el tipo de cambio frente al euro caiga hasta los 1,125 ‘billetes verdes’.
Esta debilidad, según ha señalado el director de Distribución de Fondos para Iberia de Invesco, Fernando Fernández-Bravo, está favoreciendo que el oro gane protagonismo como activo refugio para los bancos centrales. Asimismo, considera que el euro y algunas divisas de economías emergentes podrían consolidarse también como monedas refugio en los próximos años.
Además, un dólar más flojo respalda el avance de los mercados emergentes, ya que les permite abaratar su financiación externa o reducir tipos de interés.
Oportunidades en IA, crédito privado y materias primas
Invesco ha analizado igualmente la situación de las empresas de inteligencia artificial en Estados Unidos. La firma recuerda que esta tecnología ha liderado las rentabilidades de la renta variable global en los últimos ejercicios, pero considera que los riesgos de obtener una rentabilidad inferior han aumentado a medida que la concentración —en torno a las grandes tecnológicas— ha alcanzado máximos de varias décadas.
La gestora estima que la inversión en IA puede seguir teniendo recorrido, aunque ahora la rentabilidad “debería estar impulsada cada vez más por el crecimiento de los beneficios y no por la escalada de las valoraciones”. Por ello, defiende reequilibrar las carteras para mitigar los crecientes riesgos de concentración y de valoración, y pone el foco en otras oportunidades ligadas a la IA a precios más razonables, en particular en valores tecnológicos chinos.
En el ámbito del crédito privado, Invesco mantiene que continúa siendo una “opción atractiva” para diversificar la cartera, dado que los tipos de interés oficiales se sitúan por encima de los niveles previos a la pandemia. La mejora de las perspectivas tanto de los activos inmobiliarios subyacentes como de los flujos de caja de los prestatarios de mercado medio debería permitir que el crédito privado muestre un buen comportamiento de cara a 2026.
Por último, la gestora incide en las oportunidades que pueden ofrecer los metales industriales ante la expansión de las infraestructuras energéticas, un proceso que, a su juicio, puede traducirse en una “fuerte demanda”.