La afiliación augura menos impulso del empleo en el primer trimestre, según Fedea y BBVA Research

Fedea y BBVA Research prevén menor dinamismo del empleo en España y la Comunidad Valenciana en 2026 y alertan del aumento del trabajo irregular extranjero.

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Un trabajador extranjero en una terraza MINISTERIO DE EMPLEO

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La evolución de la afiliación a la Seguridad Social apunta a un enfriamiento del ritmo de creación de empleo en el primer trimestre de 2026. Los datos disponibles hasta mediados de febrero indican que la afiliación avanzaría en torno a un 0,4% trimestral en España y a un 0,5% en la Comunidad Valenciana en ese periodo.

Así lo han explicado el economista principal para España y Portugal de BBVA Research, Juan Ramón García, y el investigador asociado de Fedea, Florentino Felgueroso, durante la presentación este martes del Observatorio Trimestral del Mercado de Trabajo, celebrada en la Facultat d'Economia de la Universitat de València.

Según han detallado, el informe constata que en el cuarto trimestre de 2025 la creación de empleo “ganó tracción” en el conjunto del país, mientras que “se moderó” en la Comunidad Valenciana, aunque partiendo de tasas superiores, según ha subrayado Juan Ramón García.

En España, el crecimiento de la ocupación osciló entre el 0,4% trimestral, de acuerdo con el avance de la Contabilidad Nacional Trimestral (CNT), y el 0,9% que recoge la Encuesta de Población Activa (EPA). En coherencia con la mejora de la actividad, el indicador sintético de empleo aumentó un 0,8%, dos décimas más que en el tercer trimestre de 2025.

En la Comunidad Valenciana, la afiliación repuntó un 0,8% trimestral CVEC entre octubre y diciembre de 2025, encadenando cinco años consecutivos de incrementos. Todas las provincias aportaron al aumento de la ocupación, que, no obstante, se desaceleró en Valencia (1%).

El análisis subraya que la recuperación del empleo tras la pandemia ha sido “más dinámica” en la Comunidad Valenciana, con un avance acumulado de la ocupación del 16,8% desde el cuarto trimestre de 2019, frente al 12,3% en el conjunto de España, “debido al empuje de Valencia y Alicante y a la mayor contribución de la población extranjera”, mientras que Castellón “se queda un poquito más atrás”.

En este contexto, García ha indicado que las personas asalariadas fueron las que sostuvieron el aumento de la ocupación —del 1% en el cuarto trimestre de 2025, siete décimas más que en el anterior—, mientras que el trabajo por cuenta propia cayó un 1,5% tras encadenar cuatro trimestres de crecimiento.

“La dinámica desde finales de 2019 es que la composición del empleo, sobre todo de la creación de empleo en España, ha cambiado de forma significativa, sobre todo desde el año 2022 tras haber entrado en vigor la reforma laboral aprobada a finales de 2021”, ha señalado.

El informe también destaca que desde 2019 se ha producido “algo inédito”: la creación de empleo ha sido amplia por nacionalidad y por grupo de edad, y la población española ha aportado tres cuartas partes del nuevo empleo, especialmente entre los 25 y 34 años y entre los mayores de 54.

La población activa aceleró asimismo su crecimiento. Por primera vez desde 2021, el aumento se explica principalmente por las personas con nacionalidad española, sobre todo gracias al incremento de la tasa de actividad.

En cambio, la aportación de la población extranjera fue la más reducida desde el cuarto trimestre de 2021. Desde finales de 2019, la ocupación de extranjeros ha crecido un 51,4%, frente al 5,3% de la española. Únicamente la población española de 35 a 44 años sigue por debajo del nivel previo a la pandemia.

El estudio recoge además que tanto el número de ocupados como la duración de la jornada contribuyeron al aumento de las horas trabajadas. Aun así, el tiempo de trabajo medio por persona ocupada continúa por debajo del registrado antes de la crisis sanitaria, en gran medida por el incremento de quienes no trabajaron por enfermedad, accidente o incapacidad.

Por segundo trimestre seguido, el PIB por ocupado permaneció estancado y se mantuvo por debajo de las cifras previas a la pandemia. El avance del margen intensivo fue “insuficiente” para “contrarrestar el deterioro de la productividad por hora trabajada”.

En este escenario, la creación de empleo y la reducción de la parcialidad involuntaria han contribuido a disminuir la infrautilización de la mano de obra y la incidencia del paro de larga duración tanto en la Comunitat Valenciana como en el conjunto del país. Paralelamente, el aumento de los costes laborales “cobró impulso en un contexto de estabilidad de la tasa de vacantes”.

En la Comunidad Valenciana, la tasa de paro bajó hasta el 10,5% CVEC en el cuarto trimestre del año pasado, 1,2 puntos porcentuales menos que en el trimestre previo. Aun así, se mantienen 111.000 personas en desempleo de larga duración, el 40,5% del total regional.

Trabajadores en situación irregular

En la segunda parte de la presentación, Florentino Felgueroso ha analizado la dimensión y las características de la población ocupada extracomunitaria en situación irregular. Ha precisado que, aunque existe “una relación estrecha” entre la irregularidad administrativa y el empleo informal, el colectivo estimado no se limita a quienes carecen de autorización de residencia, sino que incluye también a quienes, aun teniendo permiso de residencia, trabajan fuera del sistema de afiliación a la Seguridad Social.

En este contexto, ha apuntado que la regularización extraordinaria aprobada recientemente por el Gobierno “debería incidir de forma directa sobre este indicador, en la medida en que facilite la transición desde situaciones de informalidad hacia el empleo formal y, por tanto, reduzca la brecha observada”.

La diferencia entre la población ocupada recogida por la EPA y el número de afiliados a la Seguridad Social se ha ampliado desde 2020 y alcanzó máximos en 2024-2025. Más del 80% de este desfase corresponde a personas de nacionalidad extranjera. En 2024, la brecha promedió 546.000 personas.

El informe señala, además, una creciente concentración de este empleo en personas procedentes de Centro y Sudamérica, con mayor incidencia entre las mujeres y en sectores intensivos en mano de obra no UE, como el trabajo doméstico, la hostelería, la industria manufacturera y la construcción.

También se mantiene una notable disparidad territorial: en términos absolutos, Cataluña y la Comunidad de Madrid han incrementado su peso hasta concentrar la mitad de la población ocupada en situación irregular en 2024. En términos relativos, si se compara con la ocupación EPA de nacionalidad no UE y doble nacionalidad, lidera la Comunitat Valenciana, seguida de Canarias y Extremadura. La población asalariada representa en torno al 90% del empleo irregular estimado.