La AIE avisa de la mayor crisis de suministro de petróleo jamás vista por la guerra en Irán

La AIE alerta de un colapso histórico del suministro de petróleo por la guerra en Irán y recorta con fuerza sus previsiones de oferta y demanda hasta 2026.

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La Agencia Internacional de la Energía (AIE) sostiene que el conflicto abierto en Oriente Próximo está generando “la mayor interrupción del suministro en la historia del mercado petrolero mundial”, lo que le ha llevado a recortar a menos de la mitad su previsión de crecimiento de la oferta global de crudo para 2026, tras calcular un desplome del bombeo de 8 millones de barriles diarios durante marzo.

En su último informe mensual, el organismo vinculado a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que ayer comunicó la liberación de 400 millones de barriles de las reservas de emergencia de sus socios, subraya que, más allá de los daños directos sobre la infraestructura energética en Oriente Próximo, la guerra ha desencadenado una paralización casi completa del tráfico de petroleros por el estrecho de Ormuz.

“Productores y consumidores de todo el mundo están sintiendo la presión”, admite la AIE, ante el bloqueo del paso por Ormuz de cerca de 20 millones de barriles diarios (mb/d) de exportaciones de crudo y productos refinados y las escasas rutas alternativas disponibles para evitar “el punto de estrangulamiento más crítico del mundo para el transporte de petróleo”.

En este contexto, con muy pocos buques capaces o dispuestos a cargar en los puertos de la zona y con los depósitos de almacenamiento de los países vecinos acercándose al límite, los productores del golfo Pérsico están recortando o deteniendo la extracción, lo que ha disparado los precios internacionales de referencia del petróleo.

Así, aunque la situación sobre el terreno cambia con rapidez y, en ocasiones, resulta poco transparente, la AIE calcula que la producción mundial de crudo se está contrayendo en estos momentos en al menos 8 mb/d, con fuertes recortes del bombeo en Irak, Catar, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí.

“Ante la falta de una rápida reanudación del transporte marítimo, se prevé que las pérdidas de suministro aumenten”, alerta la agencia internacional.

Al mismo tiempo, aunque en otras zonas del planeta podría incrementarse la producción, la disponibilidad de crudo será un condicionante clave. Esta limitación ya ha llevado a algunos gobiernos a imponer restricciones a la exportación de productos petrolíferos, mientras la AIE avisa de que los mercados de diésel y queroseno de aviación se muestran “particularmente vulnerables” ante una caída prolongada de la producción y de las ventas al exterior desde Oriente Próximo.

Recorte severo de las previsiones hasta 2026

Con una previsión de caída del suministro global de petróleo en marzo de 8 mb/d, en la que los recortes de Oriente Próximo solo se verían parcialmente compensados por una mayor producción en Kazajistán y Rusia, así como en otros países ajenos a la OPEP+, la agencia ha aplicado un fuerte tijeretazo a su estimación de incremento de la oferta de crudo para 2026 y advierte de que la profundidad del impacto dependerá de cuánto se prolongue la guerra.

De este modo, la AIE calcula ahora que el suministro mundial de petróleo crecerá de media en 1,1 mb/d en 2026, muy por debajo del aumento de 2,4 mb/d que manejaba en su informe de febrero, precisando que todo ese avance del bombeo procederá de países que no integran la alianza OPEP+.

Al mismo tiempo, la agencia también ha rebajado sus expectativas de crecimiento de la demanda global de petróleo, debido al encarecimiento del crudo y a un empeoramiento de las perspectivas para la economía mundial. Ahora prevé que el consumo mundial se incremente en 640.000 barriles diarios, lo que implica una revisión a la baja de 210.000 barriles respecto a su proyección de febrero.