La AIE niega falta de petróleo pese a la guerra en Oriente Próximo y considera prematuro usar reservas

La AIE descarta escasez de crudo y ve innecesario liberar reservas, pero avisa de una posible pugna por el gas si la crisis en Oriente Próximo se prolonga.

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El director de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Fatih Birol, ha reiterado que, a pesar de la guerra en Oriente Próximo y de las tensiones que genera en los mercados, no se está produciendo una escasez de petróleo a escala global. Por ello, descarta por el momento una acción coordinada para liberar reservas estratégicas, al entender que el problema actual es sobre todo de carácter logístico.

Durante una visita a Bruselas, donde ha mantenido encuentros con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y con el colegio de comisarios para revisar la situación de los mercados energéticos y los desafíos de la UE, Birol ha recalcado: “Hay mucho petróleo en el mercado”.

El máximo responsable de la AIE ha indicado que el repunte reciente del precio del crudo, situado en torno a los 80 dólares por barril, está vinculado principalmente a la actual crisis geopolítica y a las dificultades en el transporte, más que a un problema de producción o de disponibilidad física.

“No hay escasez de petróleo a nivel global. El problema es la dislocación logística, y eso está creando dificultades para algunos países”, ha apuntado Birol, que ha añadido que la AIE mantiene un diálogo constante con gobiernos de países productores y consumidores con el fin de coordinar posibles respuestas ante las disrupciones que se están registrando.

Aunque ha recalcado que “todas las opciones están sobre la mesa”, ha dejado claro que, de momento, los países miembro no estudian una liberación conjunta de reservas estratégicas, ya que la agencia interpreta la situación como una perturbación pasajera y no como una crisis estructural de suministro.

Riesgo de mayor tensión en el gas si el conflicto se alarga

Birol ha alertado, sin embargo, de que el panorama podría endurecerse en el mercado del gas en caso de que el conflicto se prolongue. En ese contexto, Europa podría tener que disputar con Asia los volúmenes disponibles, dado que una parte sustancial del gas de Oriente Próximo se orienta tradicionalmente hacia los mercados asiáticos.

“Si la crisis continúa de esta manera, los compradores asiáticos y los compradores europeos tendrán que competir por un GNL (gas natural licuado) que será cada vez más escaso. Ese será el desafío para los países europeos si la crisis continúa en los próximos días o semanas”, ha advertido.

No obstante, ha remarcado que, al margen de las tensiones actuales, el mercado mundial de gas natural licuado se encamina hacia un notable incremento de la oferta.

“Esperamos que en los próximos cinco años llegue al mercado una enorme cantidad de GNL”, ha indicado, al detallar que se proyecta la entrada de cerca de 300.000 millones de metros cúbicos adicionales, impulsados por nuevos desarrollos en Estados Unidos, Canadá, Qatar o Australia.

Según Birol, esta ampliación de la capacidad podría ejercer presión a la baja sobre los precios y dotar de mayor flexibilidad al sistema energético internacional, ya que una parte importante de esos nuevos volúmenes estará diseñada para poder redirigirse a distintos destinos en función de la demanda.

En sus reuniones en Bruselas, el director de la AIE también ha tratado los retos de Europa en cuanto a seguridad de suministro y coste de la electricidad, defendiendo que los Estados deben reforzar su autonomía energética mediante el despliegue de recursos propios, con especial énfasis en las renovables y en la energía nuclear.

“Las energías renovables y la energía nuclear deberían ser los pilares del sistema eléctrico europeo”, ha sostenido, si bien ha admitido que el gas continuará teniendo un peso significativo en la generación eléctrica durante los próximos años.

Rechazo a volver a depender del gas ruso

Birol se ha pronunciado asimismo sobre la posibilidad de que el gas ruso recupere presencia en el mercado europeo a raíz de las tensiones actuales, una vía que ha descartado al considerar que “uno de los errores históricos” de Europa fue apoyarse en exceso en un solo proveedor.

“Dada la amarga experiencia que Europa tuvo con Rusia y teniendo en cuenta que de todos modos llegará mucho GNL al mercado, y que el mercado del gas pasará de ser un mercado de vendedores a uno de compradores, considerar a Rusia como una opción alternativa para obtener gas sería económica y, en mi opinión, políticamente incorrecto”, ha remachado.