La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha remitido a los gobiernos un paquete de diez medidas dirigidas a gestionar la demanda de empresas y hogares con el fin de “reducir rápidamente” el consumo de petróleo ante la guerra en Oriente Próximo. Entre las propuestas destacan el impulso al teletrabajo, un mayor uso del transporte público, desincentivar el vehículo privado, rebajar los límites de velocidad en autopistas y evitar los desplazamientos en avión siempre que haya alternativas.
“La guerra en Oriente Medio está generando una grave crisis energética, incluyendo la mayor interrupción del suministro en la historia del mercado petrolero mundial”, indicó el director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol, quien advirtió de que, si el conflicto se prolonga, las consecuencias sobre los mercados energéticos y las economías “se agravarán cada vez más”.
Tras la liberación de 426 millones de barriles de las reservas de emergencia de los países miembros, acordada la semana pasada, la AIE ha puesto sobre la mesa una serie de actuaciones “inmediatas y concretas” que gobiernos, compañías y ciudadanos pueden aplicar para contener el impacto de la crisis reduciendo la demanda.
La organización subraya que “las medidas del lado de la oferta por sí solas no pueden compensar completamente la magnitud de la interrupción”, por lo que actuar sobre el consumo se convierte en una herramienta clave y rápida para aliviar la presión sobre los usuarios finales, mejorar la asequibilidad de la energía y reforzar la seguridad de suministro.
En paralelo, la AIE insiste en que reabrir plenamente el tránsito por el estrecho de Ormuz resulta decisivo para estabilizar los mercados internacionales, ya que por este paso marítimo circula en torno al 20% del consumo mundial de crudo, unos 20 millones de barriles diarios entre petróleo y productos refinados.
El decálogo se centra sobre todo en el transporte por carretera, responsable de alrededor del 45% de la demanda global de petróleo, aunque también incorpora medidas relativas a la aviación, las formas de trabajar, la cocina doméstica y ciertos procesos industriales.
“Su adopción generalizada, siempre que sea posible, amplificaría su impacto global y ayudaría a amortiguar el impacto”, sostiene la agencia, que considera que los ejecutivos “pueden dar ejemplo” mediante políticas en el sector público, regulaciones específicas e incentivos dirigidos, garantizando a la vez que la ayuda a los consumidores llegue a tiempo y se concentre en los más vulnerables.
En este sentido, la AIE recuerda que la experiencia de crisis anteriores demuestra que los mecanismos de apoyo bien enfocados resultan más eficaces y sostenibles para las cuentas públicas que los subsidios generalizados.
Medidas propuestas para reducir la demanda de petróleo
Dentro de su propuesta, la AIE sitúa en primer lugar el refuerzo del teletrabajo como vía para recortar de forma notable el uso de combustibles al eliminar desplazamientos diarios. Según sus cálculos, a escala nacional, tres días extra de trabajo a distancia, cuando sea viable, permitirían reducir el consumo de petróleo de los automóviles entre un 2% y un 6%, con descensos medios potenciales cercanos al 20% para cada conductor.
El organismo sugiere además disminuir en al menos 10 km/h los límites de velocidad en autopistas, lo que recortaría entre un 5% y un 10% el gasto de carburante, y reforzar el transporte público, capaz de rebajar entre un 1% y un 3% la demanda nacional de petróleo.
Asimismo, plantea restringir de forma alterna el acceso de vehículos privados a las grandes urbes en días diferentes para aliviar la congestión y el consumo excesivo de combustible, con un ahorro estimado de entre el 1% y el 5%. A ello se suma el fomento del coche compartido y de técnicas de conducción eficiente, que podrían aportar un recorte adicional de entre el 5% y el 8%.
El plan incluye otras actuaciones ligadas al transporte por carretera, como promover la conducción eficiente en flotas comerciales y de reparto para disminuir el uso de diésel, así como reorientar el GLP desde el transporte hacia usos prioritarios, como la cocina y otras necesidades básicas.
En el ámbito de la aviación, la AIE aboga por evitar los viajes en avión cuando existan alternativas razonables, lo que permitiría un ahorro de queroseno de entre el 7% y el 15%. También anima a extender soluciones de cocina modernas cuando sea posible, ya que la cocina eléctrica y otras tecnologías avanzadas pueden reducir la dependencia del GLP.
Por último, la agencia propone aprovechar la flexibilidad en el uso de materias primas petroquímicas e introducir medidas de eficiencia y mantenimiento a corto plazo en la industria para contribuir al descenso del consumo de petróleo.