La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) ha señalado que, pese a la evolución positiva reciente de la deuda pública en España, garantizar su sostenibilidad a medio y largo plazo implicará realizar esfuerzos fiscales adicionales, en un escenario condicionado por el envejecimiento de la población, nuevas demandas de gasto y un entorno macrofinanciero más volátil.
El organismo ha difundido este jueves una nueva edición de su “Observatorio de Deuda”, donde repasa el comportamiento reciente del endeudamiento público español, que se situó en el 100,8% del PIB en 2025, lo que supone un descenso interanual de 0,9 puntos. Desde el máximo alcanzado en 2021, la deuda acumula una caída de 23,4 puntos.
En valores absolutos, el pasivo de las administraciones públicas llegó a 1,7 billones de euros, tras incrementarse un 4,8% interanual, reflejando el impacto conjunto del avance de la actividad económica y de las necesidades de financiación del sector público.
Las proyecciones de deuda para 2025 se situaban algo por debajo de la ratio finalmente registrada. En particular, la AIReF preveía un nivel del 100,3% del PIB, la Comisión Europea del 100%, el FMI del 100,4% y la OCDE del 99,4%, lo que se traduce en desviaciones moderadas frente al dato definitivo.
Por el lado contrario, las estimaciones del Gobierno apuntaban a una ratio algo más elevada, con una previsión del 101,4% del PIB en el Plan Fiscal y Estructural de Medio Plazo (PFEMP) de octubre de 2024, que posteriormente se revisó al 101,7% en el Informe de Progreso Anual de 2025.
En el caso de la AIReF, la diferencia respecto a la cifra observada se debe a una aportación de los factores más desfavorable de lo previsto, aunque parcialmente compensada por un crecimiento económico mayor al anticipado.
El Observatorio incluye también el examen del “Debt Sustainability Monitor (DSM)” difundido por la Comisión Europea en febrero de 2026, un documento central para la supervisión fiscal que analiza los riesgos sobre la sostenibilidad de la deuda pública en la Unión Europea.
Para España, el DSM concluye que los riesgos a corto plazo son reducidos, con necesidades de financiación cercanas al 15% del PIB en 2026-2027 y una percepción positiva por parte de los mercados, apoyada en las recientes mejoras de la calificación crediticia.
A medio plazo, no obstante, el informe detecta riesgos elevados. Bajo un supuesto de políticas invariables, la deuda pública apenas descendería hasta 2028, para luego retomar una senda ascendente y alcanzar en torno al 108% del PIB en 2036, en un contexto de déficits persistentes y mayor gasto ligado al envejecimiento de la población.
En el horizonte de largo plazo, el análisis sitúa los riesgos para la sostenibilidad fiscal en un nivel medio, si bien subraya que será necesario un esfuerzo fiscal significativo.
En particular, el estudio calcula que habría que mejorar el saldo primario estructural en 5,3 puntos del PIB para estabilizar la deuda a largo plazo, debido sobre todo al incremento del gasto en pensiones, sanidad y cuidados de larga duración. Además, se requeriría un ajuste de 4,8 puntos del PIB para situar la deuda en el 60% del PIB en 2070.
INFLACIÓN Y POLÍTICA MONETARIA
El Observatorio dedica también un apartado a la evolución reciente de la inflación en la zona euro. Tras el pico alcanzado en 2022, la tasa se ha moderado de forma notable y se colocó en el 2% en diciembre de 2025, en línea con el objetivo del Banco Central Europeo (BCE). Sin embargo, persisten marcadas diferencias entre países, con economías por debajo de la meta, como Francia o Italia, y otras claramente por encima, entre ellas España o Eslovaquia.
Este escenario ha permitido una relajación de la política monetaria. En 2025, el BCE aplicó cuatro recortes de los tipos de interés, dejando la facilidad de depósito en el 2%, y en su última reunión optó por mantenerlos estables. En Estados Unidos, la Reserva Federal llevó a cabo tres bajadas, situando el tipo en el intervalo 3,5%-3,75%.
MERCADOS FINANCIEROS Y DEUDA SOBERANA
La flexibilización de la política monetaria se trasladó a los mercados de deuda soberana. Las rentabilidades a corto plazo siguieron una trayectoria descendente a lo largo de 2024 y principios de 2025, para después estabilizarse en torno al 2% en las principales economías del área del euro.
En cambio, las rentabilidades a diez años repuntaron de forma generalizada en la UE durante 2025, impulsadas en buena medida por el anuncio del plan fiscal alemán. En términos interanuales, aumentaron en Alemania (+27 puntos básicos) y Francia (+11 puntos básicos), se mantuvieron sin cambios en España y retrocedieron en Italia (-18 puntos básicos).
El mayor rendimiento del bono alemán frente al resto de países europeos se tradujo en una reducción generalizada de las primas de riesgo. Pese a ello, la prima francesa continúa por encima de los niveles de 2024 y mantiene una tendencia al alza, reflejando la incertidumbre política y las dudas en torno a la credibilidad del ajuste fiscal.