La banca de inversión cuestiona la reforma eléctrica de Italia y ve difícil que llegue a aplicarse

La banca de inversión rechaza la reforma eléctrica de Meloni, duda de su encaje en el EU ETS y alerta de subidas de precios y conflicto con Bruselas.

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23 January 2026, Italy, Rome: Italian Prime Minister Giorgia Meloni speaks at the press conference of the German-Italian government consultations at Villa Doria Pamphilj. Photo: Michael Kappeler/dpa Michael Kappeler/dpa

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La banca de inversión ha expresado su rechazo frontal a la reforma del mercado eléctrico impulsada por el Gobierno italiano de Giorgia Meloni, que plantea abaratar el precio mayorista de la luz a partir del 1 de enero de 2027. El esquema propuesto pasa por sacar el coste del CO2 del precio marginal de la electricidad producida en ciclos combinados de gas y cargarlo directamente sobre los consumidores, fijando un tope equivalente al coste de emisiones de una central de ciclo combinado, algo que los analistas consideran de dudosa viabilidad.

En sus informes, los expertos alertan de que “descarbonizar artificialmente el precio marginal desafía la esencia del ETS, cuyo objetivo es incentivar la inversión en renovables mediante la señal de precio del CO2”.

En esta línea, JP Morgan sostiene que la retirada del carbono del cálculo del precio marginal de la electricidad supone un reto estructural para todo el diseño del EU ETS, recordando que el objetivo del sistema no es solo gravar las emisiones, sino también favorecer el despliegue de energías limpias encareciendo la electricidad a través de la inclusión de los costes del carbono en el margen, de forma que las renovables logren una rentabilidad adecuada. “Vemos un riesgo no despreciable de que la propuesta italiana no sea aprobada”, apuntan los analistas del banco.

Por su parte, Mediobanca incide en que “los países europeos no pueden eliminar unilateralmente los precios del carbono de la dinámica de formación de precios de la electricidad, ya que esto iría en contra de la estructura del mercado de generación europeo; por ello, vemos difícil la implementación de esta medida”.

Fuentes del sector remarcan que la reforma diseñada por el Ejecutivo transalpino, presentada como un respiro para los hogares italianos, supone en realidad una redistribución del coste del carbono que choca con el funcionamiento del mercado europeo y con los principios del EU ETS. Además, interpretan la iniciativa como un gesto de política interna con un destinatario muy claro, “el electorado italiano”.

En este contexto, distintos analistas consideran que el Gobierno está tratando de señalar a Bruselas como enemigo externo, aun sabiendo que la propuesta entra en colisión con la normativa comunitaria sobre ayudas de Estado.

En la misma dirección, Goldman Sachs prevé que el rediseño “será probablemente impugnado por la UE”, al recordar que los Estados miembros no pueden modificar por su cuenta los principios básicos del mercado eléctrico fijados en la Directiva de Energía.

También ICIS - Independent Commodity Intelligence Services, organización internacional especializada en información y análisis de mercados energéticos-, coincide en poner en duda la viabilidad del plan.

La firma recoge valoraciones de expertos legales que sostienen que el artículo central del decreto energético italiano -el mecanismo de compensación del coste del CO2- difícilmente obtendrá luz verde de la Comisión Europea, ya que su beneficio se concentra en una categoría concreta de productores, tiene carácter estructural y vulnera la Directiva ETS.

De ahí que alerten de que la reforma podría distorsionar las exportaciones y disparar de forma notable la generación con gas, justo en contra de las metas climáticas.

La iniciativa ha causado perplejidad tanto en la industria italiana como en Bruselas y en el resto de capitales europeas, especialmente porque la reforma del mercado eléctrico comunitario se aprobó hace menos de año y medio, en junio de 2024, y ni Italia ni otros Estados han puesto aún en marcha sus elementos clave: impulso de contratos a largo plazo a precio fijo, mayores obligaciones de cobertura para las comercializadoras y mecanismos de estabilización que, una vez operativos, beneficiarán a consumidores y tejido industrial.

PRESIÓN SOBRE EL PRECIO DE LA ELECTRICIDAD PARA 2027

Desde que se hizo pública la propuesta, el precio de la electricidad para 2027 en Italia ha repuntado desde 86 euros por megavatio hora (MWh) hasta 90,5 euros/MWh.

En paralelo, España también ha registrado un leve incremento en sus futuros, de 53,5 a 55 euros/MWh, mientras que el CO2 ha escalado de 68,7 a 72,4 euros por tonelada.

Italia, que no cuenta con el mismo despliegue renovable que España ni con su capacidad nuclear, se enfrenta a precios estructuralmente más altos. Para 2027, el mercado descuenta que su electricidad será un 65% más cara y, en lo que va de año, el 'pool' italiano marca una media de 126 euros/MWh, frente a los 48 euros/MWh del mercado español.

Así, mientras Italia recurre a fórmulas excepcionales, los países con un 'mix' eléctrico más competitivo -como Francia y España- se posicionarán en contra y continuarán apostando por la electrificación y el impulso renovable, tal y como acaba de anunciar París.