La diferencia retributiva entre hombres y mujeres alcanza actualmente el 18,8%, con un sueldo medio anual de 24.962 euros que se reparte de forma desigual entre ellos (27.411 euros) y ellas (22.255 euros), de acuerdo con un informe elaborado por el sindicato USO con motivo del 8M. Esta disparidad implica que las trabajadoras realizan el equivalente a 69 días laborales sin remuneración respecto a sus compañeros varones.
“Dejarían de cobrar a partir del 24 de octubre hasta fin de año”, ha explicado Sara García, secretaria de Acción Sindical y Empleo de USO durante la presentación del documento. La organización subraya que la brecha salarial “no es solo una cifra media”, y alerta de la escasa presencia de mujeres en los tramos de salarios más elevados.
Los datos de USO indican que el 43% de las mujeres percibe menos del salario mínimo interprofesional (SMI) y que dos de cada tres tienen ingresos por debajo del 1,5% del SMI.
En el extremo contrario, solo el 1,8% de las mujeres ocupadas gana más de cinco veces el SMI, frente al 3,2% de los hombres. “Tres de cada cuatro personas que cobran al menos 7,5 veces el SMI son hombres, mientras que las mujeres solo son mayoría en los salarios más pobres, por debajo del SMI”, ha apuntado Pérez.
Desigualdad por sectores
Por ramas de actividad, los servicios y el comercio concentran casi tres cuartas partes del empleo en España. En conjunto, el 83% de las mujeres trabaja en estos ámbitos, frente al 65% de los hombres.
En Comercio, reparaciones y transporte, los sueldos se sitúan un 7% por debajo de la media y la brecha de género se eleva hasta el 25%. USO lo atribuye a que las mujeres se concentran en puestos de comercio, peor pagados, mientras que los hombres ocupan en mayor medida empleos de reparación o transporte, con mejores salarios.
El fenómeno es aún más intenso en los servicios a empresas, donde la brecha alcanza el 28%. No obstante, el sindicato destaca que se percibe “especialmente en los servicios sociales”. En este campo, la diferencia salarial se mantiene en torno al 18%, pero resulta “especialmente significativa porque el 65% de las personas que trabajan en el sector son mujeres, y lo hacen en los puestos básicos, los peor remunerados”.
En otros servicios personales y de ocio, marcados por la estacionalidad y la parcialidad de las jornadas, se observa otro ámbito fuertemente feminizado con un salario anual muy reducido, situado un 43% por debajo del promedio.
Para Sara García “las mujeres siguen estando muy concentradas en sectores donde el trabajo se valora menos en términos monetarios”. “Curiosamente, son empleos imprescindibles e insustituibles, como en servicios sociales, pero sigue sin valorarse el cuidado como un trabajo, sino como una obligación. Algo también presente en la dedicación fuera de horario laboral”, ha denunciado Sara García.
En las actividades mejor pagadas, como la industria y las TIC, la presencia femenina continúa siendo claramente minoritaria. Y en el sector situado en la parte alta de la escala salarial, el de entidades financieras y aseguradoras, aunque las mujeres son “levemente mayoritarias”, se concentran en los niveles inferiores de la jerarquía y la diferencia retributiva con sus superiores, en masculino, llega al 28%.
Cuidados, permisos y corresponsabilidad
En relación con el ámbito de los cuidados, el estudio también subraya los avances en corresponsabilidad “cuando esa corresponsabilidad se paga”. “En el caso de los permisos por nacimiento, remunerados y que no impiden una desconexión del mundo laboral, los hombres no solo se han implicado, sino que son mayoría en su solicitud”, ha argumentado García.
Por el contrario, “cuando ese permiso implica una merma en los ingresos con jornadas parciales, períodos sin remuneración o incluso abandonar el trabajo remunerado durante un tiempo indefinido, este peso sigue recayendo en las mujeres”. Y, según el sindicato, el 84% de las excedencias por cuidados, sin ingresos, fueron solicitadas por mujeres”, detalla García.
Para USO, el conjunto de estas cifras demuestra “que no hay un avance real en el cierre de la brecha de género”. “La igualdad formal, con las medidas y políticas enfocadas a barrer las diferencias, se topa con la realidad social, donde se siguen minusvalorando los trabajos feminizados y se siguen cortando carreras profesionales, pluses que requieren una mayor disponibilidad horaria o feminizando los permisos sin remuneración”, ha resumido Sara García.
Por este motivo, la campaña de USO 'Mujer tenías que ser. Sí. Libre, fuerte y organizada', “se centra en destacar todo aquello que la mujer, a veces muy invisibilizada, aporta a la sociedad y al trabajo y sigue sin reconocerse”. A juicio del sindicato, “la sociedad sin brecha se construye desde abajo, y no se trata solo de inculcar vocaciones que han estado ligadas a los hombres, como las científico-técnicas o el trabajo industrial, sino en valorar el trabajo que tradicionalmente hacen las mujeres”.