La excesiva carga burocrática está obstaculizando el avance de la innovación en defensa y poniendo en riesgo la autonomía tecnológica de Europa, de acuerdo con el estudio “Fortaleza a través de la innovación. Una visión para un nuevo ecosistema de innovación para la defensa europea”, elaborado por Roland Berger.
El informe sostiene que el continente se halla en una encrucijada “crítica” para su seguridad y su capacidad tecnológica, ya que la burocracia “frena la innovación en defensa”. En consecuencia, alerta de que, si no se acomete una transformación de fondo, Europa podría perder “capacidad de disuasión y competitividad en un entorno global marcado por la velocidad del cambio tecnológico”.
El documento pone de manifiesto que, mientras Estados Unidos dedica el 0,37% de su PIB a la innovación militar, la Unión Europea apenas llega al 0,03%, lo que evidencia una diferencia significativa en el esfuerzo inversor.
Creación de un mercado paneuropeo de innovación en defensa
“Esta brecha, unida a ciclos de desarrollo que se miden en décadas, impide escalar nuevas tecnologías”, indica el texto, que también describe “un panorama fragmentado, donde las fronteras nacionales, los largos procesos de aprobación y la escasez de capital limitan el crecimiento de 'startups' que favorecerían la innovación y el desarrollo tecnológico”.
Para revertir esta situación, Roland Berger plantea impulsar un mercado paneuropeo de innovación en defensa que articule de forma conjunta capacidades civiles y militares y refuerce la cooperación entre países.
“El objetivo central es acortar los ciclos de innovación, permitiendo probar, validar e implementar nuevas tecnologías con rapidez, bajo el principio de 'fallar rápido, aprender más rápido'”, añade el análisis al detallar la filosofía que debería guiar este nuevo marco.
La seguridad europea, ligada a la innovación
En esta línea, el socio senior de la consultora, Juan Luis Vílchez, sostiene que “la autonomía estratégica de Europa depende cada vez más de transformar la innovación en infraestructuras críticas resilientes y escalables, desde capacidades industriales y cadenas de suministro hasta sistemas digitales al servicio de la defensa, donde la independencia energética se convierte en un factor estratégico clave”.
“Europa dispone de tecnología y talento, pero necesita un ecosistema que acelere el despliegue de estas infraestructuras a escala europea”, ha apuntado Viílchez, quien ha remarcado que sin ello la innovación seguirá “fragmentada y la capacidad de disuasión será insuficiente”.
El estudio toma como referencia los modelos de Israel y Ucrania. Del caso israelí subraya la estrecha colaboración entre unidades militares de élite y 'startups' tecnológicas, mientras que del ucraniano destaca la habilidad para movilizar el talento civil y generar soluciones de bajo coste y rápida implementación.
Según Roland Berger, una síntesis de ambas aproximaciones permitiría a Europa “ganar en agilidad y resiliencia”. Además, la firma recalca que la seguridad del continente está condicionada por la capacidad de innovar y por el éxito de la transformación de todos los agentes implicados.
“Los gobiernos deben actuar como 'clientes inteligentes', simplificando la contratación pública; las instituciones europeas, impulsar una colaboración supranacional efectiva; la gran industria, abrirse a las 'startups', y los inversores privados, asumir un papel clave para sostener la innovación”, ha concluido.