La Cámara de Comercio de España aprecia que el mercado laboral ha arrancado 2026 con un avance más contenido, aunque sin indicios de un “cambio de ciclo”, de acuerdo con su análisis de los resultados de la Encuesta de Población Activa (EPA) correspondientes al primer trimestre.
Según la institución, tras los datos difundidos esta mañana por el INE (Instituto Nacional de Estadística), la creación de puestos de trabajo habría perdido fuelle en los primeros compases del año, con un repunte del desempleo hasta el 10,8% y un retroceso trimestral de la ocupación. No obstante, la Cámara atribuye estos movimientos principalmente a “factores estacionales” vinculados al final de la campaña navideña.
Pese a este empeoramiento puntual, el organismo remarca que la trayectoria de fondo continúa siendo favorable, con 527.600 ocupados más que un año antes y 80.600 parados menos. A su juicio, estas cifras apuntan a una normalización del ritmo de expansión del empleo, y no a un deterioro estructural del mercado de trabajo.
La Cámara insiste, en cualquier caso, en que sigue siendo esencial abordar el desafío de una tasa de paro todavía elevada si se compara con la de los países del entorno europeo.
En este escenario, la entidad prevé que la economía española continúe generando empleo en 2026, pero con una intensidad menor, estimando un incremento medio de la ocupación del 1,6%, en línea con su proyección de crecimiento del PIB del 2,3%.
El organismo avanza que esta nueva etapa del “ciclo laboral” estará menos respaldada por el arrastre de los buenos resultados de años previos y dependerá en mayor medida de la capacidad de la economía para sostener la demanda interna, dinamizar la inversión y elevar la productividad, elementos que considera determinantes para lograr un empleo más estable y de mayor calidad.
Asimismo, advierte de un escenario exterior sujeto a múltiples incertidumbres, entre ellas las tensiones geopolíticas, la volatilidad de los precios de la energía y el encarecimiento de los costes, factores que pueden condicionar las decisiones de inversión y contratación de las empresas.
2026 con apoyos internos
En el ámbito doméstico, la Cámara subraya la coexistencia de apoyos, como la fortaleza del consumo y el elevado nivel de ocupación, con condicionantes como la prórroga presupuestaria, el retorno de las reglas fiscales europeas y el menor empuje de los fondos comunitarios.
Desde la óptica empresarial, la institución resalta que el mercado de trabajo mantiene un comportamiento interanual positivo, pero se enfrenta a restricciones crecientes: dificultades para cubrir vacantes, falta de perfiles cualificados y unos costes laborales altos que impactan con especial intensidad en las pymes.
En esta línea, alerta de que el desajuste entre la oferta y la demanda de talento puede convertirse en un freno a la contratación, mientras que la reducida dimensión de muchas compañías limita su capacidad para invertir, crecer y generar nuevos empleos.
Ante este contexto, la Cámara considera prioritario profundizar en políticas que amplíen la disponibilidad de talento, ajusten la formación a las necesidades del tejido productivo, refuercen los servicios públicos de empleo, estimulen la inversión y alivien las cargas administrativas y los costes asociados a la contratación.