La CNC alerta de un repunte del 6% en las horas no trabajadas en 2025 y un coste de 3.500 millones

La CNC alerta de un fuerte repunte del absentismo en la construcción en 2025, con más horas no trabajadas y un coste superior a 3.500 millones.

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Un trabajador de la construcción prosigue con su actividad en la Avenida de España, a 11 de julio de 2023, en Albacete Víctor Fernández - Europa Press

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La Confederación Nacional de la Construcción (CNC) ha señalado que las horas no trabajadas por los profesionales del sector aumentaron un 6,2% el pasado año, lo que se traduce en un impacto económico de 3.500 millones de euros, suma que recae tanto en las cuentas públicas como en las empresas.

Según un informe de la patronal, detrás de este repunte se encuentran, entre otros factores, su vinculación con la evolución del ciclo económico, el incremento de las listas de espera para intervenciones quirúrgicas, mayores demoras para acceder a consultas de especialistas, el envejecimiento progresivo de la población ocupada y la ampliación de permisos legales y nuevos derechos. A juicio de la CNC, todos estos elementos, si no se gestionan adecuadamente, repercuten de forma directa en la organización del trabajo.

En términos concretos, las horas no trabajadas –el absentismo laboral, en terminología de la patronal– se situaron en 113 por empleado, el doble que hace una década. Esta cifra equivale a la pérdida de 14 jornadas de ocho horas, es decir, casi tres semanas completas de trabajo por cada asalariado.

CNC detalla que las horas no trabajadas en la construcción han alcanzado el nivel más elevado de la serie, muy por encima del 3,6% registrado en 2018. “En otras palabras, por cada 16 trabajadores contratados, solo trabajan efectivamente 15, de modo que más de 70.000 asalariados del sector no trabajaron durante el pasado año ni una sola hora por causas de absentismo”, explica.

El documento apunta además que, entre 2018 y 2025, las horas no trabajadas pero retribuidas crecieron un 23%, mientras que las horas efectivas de trabajo se redujeron un 1,5%.

La CNC identifica como principal motor de este fenómeno el aumento de las bajas por Incapacidad Temporal (IT), que concentran el 72% del repunte del absentismo. Desde 2018, las horas perdidas por esta causa se han disparado un 75%, de modo que cada empleado dejó de trabajar en 2025 cinco días más que siete años antes por motivos de IT.

En este contexto, este lunes está prevista una reunión entre el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y los agentes sociales para seguir avanzando en fórmulas que permitan una gestión más eficiente de la IT.

“La construcción afronta un desafío de primer orden que exige un análisis riguroso y respuestas coordinadas, tanto desde el ámbito empresarial como desde las administraciones públicas, para contener una dinámica que ya está teniendo un impacto significativo en la actividad y el empleo. Necesitamos un gran pacto nacional que nos involucre a todos, dado que el absentismo afecta a las arcas públicas, a los resultados de las empresas, al sistema sanitario y también a los trabajadores responsables y comprometidos”, señala el presidente de la CNC, Pedro Fernández Alén.

Impacto económico del absentismo en la construcción

En cuanto al efecto económico del absentismo en la construcción, la CNC calcula un coste total de 3.565 millones de euros, casi tres veces más que en 2018. Esta cantidad representa el 1,7% de la facturación del sector y supone una carga incluso superior al Impuesto sobre Sociedades.

De esa cifra global, los costes directos que soportan las empresas ascienden a 633 millones de euros, donde se incluyen las cotizaciones sociales del trabajador de baja, el salario abonado entre el cuarto y el decimoquinto día de ausencia y los posibles complementos retributivos.

Los costes indirectos suman 2.932 millones de euros, correspondientes al valor económico de las horas de trabajo que se dejan de prestar. De este importe, 2.441 millones de euros se vinculan a la IT y 491 millones a otras formas de absentismo.

La CNC destaca que hasta dos tercios del coste total recaen sobre las pequeñas empresas, mientras que las medianas asumen en torno al 20% y las grandes compañías soportan el 16% restante.