La CNMC detecta trabas técnicas en la red ferroviaria que frenan su competitividad

La CNMC señala barreras técnicas en la red ferroviaria española que restan eficiencia y competitividad, especialmente en el transporte de mercancías.

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Vías de tren, a 31 de enero de 2026, en Amurrio, Álava Iñaki Berasaluce - Europa Press

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La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha detectado diversas barreras de carácter técnico en la red ferroviaria española que complican la prestación de servicios y merman la competitividad del tren, sobre todo en el ámbito del transporte de mercancías.

En su informe más reciente sobre el sector, el organismo subraya como principales obstáculos los distintos anchos de vía (fundamentalmente estándar e ibérico), el sistema de electrificación, la señalización y las pruebas de compatibilidad.

Sobre el ancho de vía, la CNMC recuerda que existe una solución técnica que permite que un mismo tren circule por ambos anchos, pero únicamente en el caso de los trenes de pasajeros. En el tráfico de mercancías esta opción no está disponible y es preciso trasvasar la carga entre distintos trenes, lo que resta eficiencia y reduce la capacidad del ferrocarril para competir con otros medios de transporte.

En relación con la electrificación, el informe indica que las empresas ferroviarias han invertido en locomotoras eléctricas, más eficientes y sostenibles que las diésel. Sin embargo, la coexistencia de varias tensiones en la red obliga a que las locomotoras sean multitensión o a seguir utilizando tracción diésel incluso en líneas electrificadas. Por ello, para sacar partido a la electrificación, considera necesario evitar diferentes tensiones en un mismo recorrido.

En materia de señalización, la CNMC plantea coordinar el despliegue del sistema ERTMS con Francia y Portugal, dado que este estándar europeo incrementa la capacidad de circulación y facilita el tráfico internacional, poniendo el foco en las líneas de ancho estándar y en aquellas que vayan a adaptarse a este ancho.

Finalmente, el documento insta a todos los agentes implicados en la autorización de las pruebas de compatibilidad a respetar el plazo máximo de tres meses fijado en la normativa, con el objetivo de contener costes y ofrecer mayor seguridad jurídica a las empresas ferroviarias.