La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha llamado a avanzar hacia un equilibrio “inteligente” entre regulación, innovación y eficiencia, con la vista puesta en reforzar la competitividad de los mercados financieros europeos.
Esta es una de las principales ideas que se desprenden del estudio “Transformación tecnológica, resiliencia y competitividad en la compensación europea”, elaborado por la responsable de Resolución en la Dirección General de Política Estratégica y Asuntos Internacionales de la CNMV, María José Gómez Yubero; la especialista en mercados financieros y sistemas de pago del Banco de España, Bárbara Gullón, y el profesor asociado de derecho financiero internacional de la Universidad de Sussex, Pablo Iglesias-Rodríguez.
“Si Europa aspira a consolidar su autonomía financiera y a potenciar su competitividad, deberá liderar no solo en regulación, sino también en innovación, promoviendo un entorno en el que la seguridad y la experimentación coexistan como motores complementarios del progreso”, expone el estudio “Transformación tecnológica, resiliencia y competitividad en la compensación europea”, según subrayan los autores.
El documento sostiene que una regulación sólida y exigente como la europea “constituye una garantía de resiliencia, estabilidad y confianza”, si bien “no siempre ha favorecido la competitividad” ni la incorporación rápida de innovaciones tecnológicas y operativas.
Como referencia, los autores mencionan la digitalización de la poscontratación hacia esquemas 24/7 o la tokenización de activos, transformaciones que han surgido en Estados Unidos o en determinadas jurisdicciones asiáticas, que actúan como pioneras y terminan marcando el ritmo en Europa.
Por ello, el informe apunta que la evolución de la compensación europea deberá asentarse en la resiliencia tecnológica, la fortaleza financiera y la cooperación institucional, tres ejes interrelacionados que requieran una supervisión coordinada, proporcional y basada en el riesgo.
En esta línea, la interacción entre la industria, los supervisores y las cámaras de compensación “será clave” para que la implantación de nuevas tecnologías y la creación de nuevos productos “se traduzcan en un refuerzo de la estabilidad financiera” frente a los distintos riesgos emergentes.
Entre estos desafíos, el texto remarca que la mayor velocidad operativa “aumenta la presión sobre la liquidez intradía, la digitalización amplía la exposición a riesgos cibernéticos y tecnológicos, y la creciente interconexión entre infraestructuras eleva la posibilidad de contagio operativo”.
A medio plazo, el informe indica que la convergencia entre digitalización y eficiencia temporal conduce hacia esquemas de liquidación casi continua, en los que compensación y liquidación se integren en un único flujo operativo.
Este nuevo escenario “exigirá infraestructuras capaces de operar de forma ininterrumpida, con acceso permanente a liquidez y mecanismos automatizados de control y gestión del riesgo”, recalcan los autores.
Ante este contexto, “la cooperación entre bancos centrales, cámaras de compensación y autoridades competentes será decisiva para garantizar la financiación intradía y la estabilidad operativa en entornos de actividad constante”.