La compra de vivienda para invertir se hunde y ya solo supone un tercio de las operaciones, según Asufin

La compra de vivienda como inversión pierde peso frente a la demanda de primera residencia y cambio de hogar, según el último barómetro hipotecario de Asufin.

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Edificios en construcción. Marta Fernández Jara - Europa Press

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El último barómetro hipotecario de la Asociación de Usuarios Financieros (Asufin) constata un vuelco en el mercado residencial: el peso de la vivienda adquirida como inversión se ha recortado con fuerza, al pasar del 56,2% del total de compras en 2025 al 33,7% en el ejercicio actual.

De este modo, la compra de inmuebles con fines estrictamente inversores se desploma y deja de concentrar la mitad de las operaciones para limitarse a alrededor de un tercio del total.

Este ajuste implica, según el informe, una caída de 22,5 puntos porcentuales entre 2025 y 2026 y supone un cambio relevante en la estructura de la demanda de vivienda en España.

El estudio, elaborado a partir de encuestas a 2.001 personas de entre 18 y 54 años de todas las comunidades autónomas, revela que las hipotecas destinadas a la primera residencia aumentan del 14,4% al 20,8% en solo doce meses, mientras que las operaciones para cambiar de vivienda habitual escalan del 10,30% al 27,50% en ese mismo intervalo. En paralelo, la compra de una segunda vivienda para uso propio se mantiene estable en torno al 18%, un nivel ligeramente inferior al 19,10% registrado un año antes.

“El resultado es un mercado más equilibrado que hace doce meses. Si en 2025 la inversión superaba ampliamente la mitad de las decisiones de compra, en 2026 el peso se reparte de forma mucho más homogénea. Este cambio sugiere que, si bien el acceso sigue siendo complejo, existe una mayor saturación y dudas sobre la rentabilidad real de la inversión inmobiliaria”, explican los analistas del Departamento de Estudios de Asufin.

Los especialistas añaden que “el temor a un menor rendimiento en la reventa o el alquiler está provocando un desplazamiento del capital hacia otros activos, enfriando la compra con fines especulativos”.

Pese a este enfriamiento, el informe refleja que el ladrillo continúa gozando de buena imagen entre los ciudadanos. Un 66,4% de los encuestados sigue considerando la vivienda como una oportunidad sólida para invertir y la principal motivación para solicitar financiación hipotecaria.

La segunda razón más citada para pedir un préstamo, con un 20,1%, es la percepción de que las condiciones de financiación han mejorado. En cambio, la expectativa de acceder a precios más bajos continúa debilitándose: en 2026 se sitúa en el 7,10%, por debajo del 9,70% observado en 2025.

En cuanto al coste de los créditos, Asufin detalla que la tasa anual equivalente (TAE) media de las hipotecas se ha reducido del 3,95% en febrero de 2025 al 3,82% en febrero de 2026, apoyada en la ligera caída del Euribor, si bien puntualiza que “el ajuste no es homogéneo, sino que varía de forma notable según tipo de hipoteca”.

Las hipotecas mixtas sin productos vinculados se afianzan como la alternativa más competitiva, al abaratarse del 4,20% al 3,87% TAE y situarse como la opción con menor coste. Las hipotecas variables recortan su precio de forma más moderada, en línea con la evolución del Euribor, hasta el 4,01%. Por el contrario, los préstamos a tipo fijo se encarecen y suben hasta el 4,10% TAE.

En el segmento de hipotecas con vinculación, las diferencias entre modalidades se estrechan, con una ligera ventaja para las mixtas. La TAE media se coloca en el 3,71% para los préstamos a tipo fijo, en el 3,64% para los variables y en el 3,62% para los mixtos.

Un 12% renuncia a la hipoteca prevista

El barómetro también refleja un repliegue de la demanda potencial: un 12,10% de los consumidores que tenía intención de pedir una hipoteca en los próximos seis meses ha decidido finalmente no hacerlo. Para la asociación, este porcentaje confirma el “desánimo” de buena parte de la población ante los “obstáculos” existentes para acceder a una vivienda en propiedad.

En sentido contrario, el grupo de personas que no planeaba endeudarse y ahora sí contempla solicitar un préstamo se reduce hasta el 1,60%, frente al 2,00% de un año antes. “Los datos parecen indicar que pese al crecimiento importante del mercado hipotecario el año pasado, no hay que descartar signos de contracción, como efecto directo de la subida del precio de la vivienda”, exponen los autores del barómetro.