La diferencia fiscal entre IRPF y Sociedades fuerza a más de 57.000 autónomos a transformarse en empresas, según UPTA

UPTA denuncia que la brecha entre IRPF y Sociedades empuja a más de 57.000 autónomos a convertirse en empresas y reclama a Hacienda un reequilibrio fiscal.

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El presidente de la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA), Eduardo Abad NICOLÁS SATRIANO

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La Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA) ha alertado este miércoles de que la creciente distancia entre el IRPF y el Impuesto sobre Sociedades “está expulsando a miles de pequeños negocios del régimen tributario de las personas físicas”, empujándoles a operar bajo la forma de sociedad mercantil.

Según sus cálculos, más de 57.000 trabajadores por cuenta propia optaron por convertirse en sociedad en 2025 ante esta “asfixia fiscal”, motivo por el que la organización reclama al Ministerio de Hacienda que adopte con urgencia medidas que permitan un mayor equilibrio entre ambas figuras impositivas.

La asociación subraya que la normativa actual no sólo castiga a los pequeños autónomos, sino que además favorece “indirectamente” la economía sumergida y consolida un marco de ventajas permanentes para las empresas de mayor tamaño.

“La falta de equilibrio fiscal termina erosionando la competitividad del pequeño trabajador autónomo frente a empresas con mayor capacidad de planificación tributaria”, sostiene UPTA, que incide en que esta situación agrava la fragilidad de los negocios más modestos.

La organización critica igualmente la “apatía” y la “falta de comprensión” que, a su juicio, muestra el Ministerio de Hacienda ante los problemas “reales” que afrontan miles de autónomos, en un contexto marcado por el encarecimiento de los costes y el recorte de los márgenes de beneficio.

UPTA recuerda que las sociedades en España soportan, de media, una carga efectiva en el Impuesto sobre Sociedades de entre el 20% y el 22% sobre sus beneficios, claramente inferior al tipo nominal del 25%, gracias al uso de deducciones, bonificaciones y diversas fórmulas de planificación fiscal. En el caso de los grandes grupos empresariales, esta tributación efectiva puede rebajarse incluso hasta niveles cercanos al 7%-15%.

“El perfil del autónomo medio en España declara rendimientos de actividades económicas en el IRPF que en el mejor de los casos no superan los 60.000 euros. No se trata de una percepción ideológica, sino de una comparación objetiva”, explica la organización, que recalca que los tipos aplicables a los trabajadores por cuenta propia, en función de sus ingresos, pueden alcanzar el 37%.

La entidad insiste en que las sociedades disponen de un margen mucho mayor para deducir gastos de estructura, vehículos, suministros, retribuciones o amortizaciones, de manera que una adecuada planificación tributaria permite incrementar de forma notable el beneficio neto.

“La posibilidad de diferir dividendos, retribuir vía salario, aplicar reservas de capitalización o nivelación, son estrategias que se traducen en que el socio puede modular cuándo y cómo tributa por los dividendos”, añade UPTA, subrayando la brecha de trato fiscal entre figuras jurídicas.

Ante este escenario, el presidente de la organización, Eduardo Abad, advierte de que “la presión fiscal que soportan los autónomos es insostenible frente a las grandes empresas. Muchos se ven obligados a convertirse en sociedades sólo para sobrevivir. Si no se adoptan reformas reales, desde UPTA no dudaremos en tomar medidas drásticas para forzar un cambio. Exigimos un IRPF justo para los autónomos y que las grandes compañías contribuyan de manera proporcional”.