La Cámara de Comercio Hispano-Portuguesa ha revisado al alza sus proyecciones para la economía de la península Ibérica, anticipando para España y Portugal un crecimiento cercano al 2%, lo que sitúa a ambos países en una posición ventajosa frente al promedio del resto de Europa.
El avance previsto para el conjunto ibérico se alinea con la expectativa de una reducción de la inflación en la zona euro hacia el objetivo del 2%, un escenario que apunta a una fase de recuperación cíclica y a un entorno de tipos de interés oficiales más reducidos, pese al contexto de inestabilidad geopolítica.
España: impulso del empleo, el turismo y el gasto en defensa
Dentro de este marco positivo para la Península, sobresale la previsión de que España registre un crecimiento del 2,2% en 2026, una evolución que el responsable de Análisis Económico de Abanca, Sergio Díaz Canosa, vincula al “dinámico mercado laboral y apoyado por el turismo”, con la generación de 400.000 nuevos puestos de trabajo y un incremento del consumo privado de casi un 2,5%.
Asimismo, el mayor gasto en defensa y la ejecución de los fondos del “Next Generation UE” se perfilan como palancas para elevar la inversión alrededor de un 4%, lo que “permitirá previsiblemente, mejorar la productividad, fundamental para incrementar el bienestar económico”, según subraya Sergio Díaz Canosa.
Portugal: máximos de empleo e inflación contenida
En el caso de Portugal, se pone el foco en la fortaleza de su mercado laboral, que ha alcanzado niveles récord con más de 5,3 millones de personas ocupadas, una población activa que rebasa los 5,6 millones y una tasa de paro situada actualmente en el 5,9%.
De cara a 2026, las previsiones apuntan a que la economía portuguesa también crecerá en torno al 2%, de acuerdo con el análisis del Banco Santander, mientras que la inflación se moderará hacia una cota próxima al 2% —por encima de la media de la eurozona—, con una tasa de desempleo prevista del 6% y una deuda pública en torno al 90%.