El coste final de la electricidad para un consumidor electrointensivo en España cerró marzo por debajo del que soporta un cliente industrial en Alemania. En el caso español, el precio se situó en 66,50 euros por megavatio hora (MWh), frente a los 67,73 euros/MWh registrados en el mercado alemán, lo que implica un abaratamiento del 1,8%, de acuerdo con el barómetro de la Asociación de Empresas con Gran Consumo de Energía (AEGE).
La organización que agrupa a la gran industria electrointensiva subrayó que la actual crisis energética derivada del conflicto en Oriente Próximo está presionando al alza los precios eléctricos industriales, aunque su efecto está siendo más limitado en España. Lo atribuye a la mayor penetración de las energías renovables y a las modificaciones incluidas en el Real Decreto-ley 7/2026, “que han reducido la subida en los precios finales desde el 24% al 16% frente a los precios del 2025.
En este contexto, AEGE reclamó que las medidas de carácter temporal pasen a ser definitivas, ya que “permitiría, sin duda, transformar esta mejora competitiva en permanente”. La asociación sostiene que solo así se consolidará la ventaja de costes frente a otros países europeos.
Entre el paquete de iniciativas aprobadas por el Gobierno para hacer frente a la crisis de Oriente Medio figuran ajustes fiscales, como la rebaja del Impuesto Especial sobre la Electricidad desde el 5,1% hasta el 0,5%, y la suspensión temporal del Impuesto sobre el Valor de la Producción de Energía Eléctrica (IVPEE). Además, se decidió restablecer la bonificación del 80% en los peajes eléctricos para la gran industria, una de las “más expuestas al 'shock' energético por la crisis, y que el Ejecutivo estimó que supondrá un ahorro de unos 200 millones de euros.
La factura de electricidad de los consumidores industriales se compone de los costes de compra de la energía —que incluyen el precio en el mercado mayorista y otros recargos asociados—, así como de los peajes de acceso a la red, los cargos regulados y la carga impositiva correspondiente.
Además, el consumidor electrointensivo europeo recibe diversas compensaciones por su aportación al sistema eléctrico y por la cobertura de las emisiones indirectas de CO2, lo que influye en el coste total que asumen estas empresas.
Pese a la mejora frente a Alemania, la comparación con Francia sigue siendo desfavorable para España: la factura eléctrica de un electrointensivo español equivale a 2,1 veces el coste de la energía en el país vecino, donde el precio se sitúa en 32,05 euros/MWh.
Costes de ajuste y compensaciones por CO2
AEGE recalcó que los grandes consumidores de electricidad en España soportan unos costes por servicios de ajuste del sistema que no se tienen en cuenta en Francia y Alemania, lo que incrementa la desventaja competitiva en más de 20,3 euros/MWh.
Asimismo, las ayudas por CO2 indirecto de las que se benefician las industrias electrointensivas alemanas son notablemente mayores que las percibidas por las plantas españolas, limitadas por la falta de presupuesto. En concreto, en Alemania acceden a compensaciones por un importe 21 euros/MWh superior al disponible en España.