El Parlamento Europeo ha dado luz verde este martes a un informe con propuestas para hacer frente a la crisis de la vivienda en la Unión Europea, en el que reclama la puesta en marcha de un Plan Europeo de Vivienda Asequible, un aumento significativo del ritmo de construcción y la movilización de capital público y privado para garantizar el acceso a una vivienda digna.
El documento, de carácter no vinculante, ha salido adelante con 367 votos favorables, 166 en contra y 84 abstenciones. En él se señala como uno de los grandes problemas estructurales la falta de oferta residencial, en un escenario en el que los precios de compra en la UE han subido un 61% entre 2010 y 2025 y los alquileres cerca de un 30%.
“Europa necesita construir y renovar más vivienda” ha subrayado el eurodiputado 'popular' Borja Giménez Larraz, ponente principal del informe, quien ha defendido que en la próxima década la UE requerirá en torno a 650.000 viviendas adicionales cada año para atender la demanda y reducir la presión sobre los precios.
Entre las iniciativas sugeridas, la Eurocámara plantea activar financiación europea, nacional y privada para promover la construcción y rehabilitación de viviendas, además de simplificar la burocracia y acortar los plazos de concesión de licencias, que en determinados casos podrían resolverse en un máximo de 60 días mediante procedimientos digitalizados.
Aunque admite que la política de vivienda corresponde sobre todo a los Estados miembro y a las administraciones regionales y locales, el Parlamento reclama intensificar la coordinación a escala europea y mejorar la disponibilidad y calidad de los datos sobre el mercado inmobiliario.
Tipos reducidos de IVA y papel del BEI
El informe incorpora también menciones a la defensa del derecho de propiedad frente a la ocupación ilegal y propone explorar fórmulas para incentivar la inversión privada, entre ellas revisar las reglas del IVA con el fin de permitir tipos reducidos en la construcción, rehabilitación o alquiler de vivienda, así como reforzar el papel del Banco Europeo de Inversiones en la financiación del sector.
La institución europea insta, además, a prestar una atención específica al acceso a la vivienda de jóvenes, compradores primerizos y hogares con dificultades económicas, al tiempo que pide reforzar las políticas contra el sinhogarismo y avanzar en la recopilación de estadísticas europeas en materia de vivienda.
Aunque el informe no tiene efectos legislativos directos, aspira a servir de base para futuras propuestas de la Comisión Europea con las que encarar una crisis residencial que afecta ya a millones de personas en el conjunto del bloque comunitario.
El texto, sin embargo, no ha logrado el respaldo unánime de los grupos políticos. Es el caso del eurodiputado de Compromís Vicent Marzà, que ha explicado su voto en contra al considerar que el informe “no afronta las causas reales de la crisis residencial” y mantiene un enfoque fundamentalmente orientado al mercado.
Según ha denunciado, el documento pasa por alto elementos estructurales como la financiación del negocio inmobiliario, la especulación o la incidencia de los alquileres turísticos sobre el coste de la vivienda.
“Es un mito que construir más, por sí solo, haga bajar los precios. Sin regulación y una intervención pública decidida, la oferta acaba absorbida por la especulación”, ha remachado.