La compañía de movilidad Alsa ha sido acreditada con el Certificado Road Safety Index (RSI) de la Federación Internacional del Automóvil (FIA), lo que la convierte en la primera empresa de transporte de viajeros en autobús del mundo que logra este distintivo. La certificación se ha otorgado con la máxima calificación de tres estrellas para sus servicios en España, Portugal, Francia, Suiza y Marruecos, en reconocimiento a los resultados obtenidos por sus políticas de seguridad vial.
Tras superar la auditoría correspondiente, y con el respaldo del Real Automóvil Club de España (RACE), miembro de la FIA, y de la Fundación RACE, Alsa ha alcanzado esta acreditación que, según indica la propia empresa, respalda su desempeño en materia de seguridad de la flota, de los conductores y de la gestión organizativa.
En nombre de la operadora recogieron el certificado el director de Seguridad, Eduardo Mayoral, y el director de Relaciones Institucionales y RSC, e Ignacio Pérez-Carasa. La entrega corrió a cargo del presidente del RACE y del Senado de la FIA, Carmelo Sanz de Barros, y del director general de la FIA, Alberto Villareal, durante el evento “Change.Acclerated.Live” celebrado en el Circuito de Madrid Jarama-RACE, en el contexto de Madrid Mundial de Fórmula E.
Coincidiendo con esta cita internacional, desarrollada el pasado sábado, Alsa actuó como colaborador logístico del encuentro, facilitando el acceso en transporte público a los asistentes mediante la puesta en marcha de un operativo de más de 20 lanzaderas entre el centro de Madrid y el circuito.
Qué es el Certificado RSI de la FIA
Este certificado constituye un sistema de evaluación y acreditación diseñado para que las compañías puedan medir, gestionar y reforzar su impacto en la seguridad vial. Funciona como una herramienta de auditoría que examina el rendimiento de la organización en tres ejes: seguridad de la flota (condiciones de los vehículos, tecnologías de ayuda a la conducción y mantenimiento), desempeño de los conductores (planes de formación, control del consumo de alcohol y drogas, respeto de los límites de velocidad) y gestión organizacional (integración de la seguridad vial en la cultura corporativa).
Tal y como subraya Alsa, la Fundación RACE ha desempeñado un “papel clave” en la preparación de Alsa para la certificación FIA RSI, acompañando a la empresa en cada fase del proceso de evaluación.
Entre los principales fines del certificado RSI se encuentran la reducción de la siniestralidad, alineada con el objetivo de la ONU de disminuir a la mitad las muertes y lesiones derivadas de accidentes de tráfico para 2030, la creación de un estándar global de niveles de seguridad bajo criterios comparables y el apoyo a las empresas para acreditar su compromiso con la seguridad como parte de sus políticas de Responsabilidad Social (ESG).
El certificado RSI es otorgado por la FIA, organización mundialmente reconocida por la Fórmula 1, pero cuyo trabajo más allá de los circuitos se centra en la movilidad y la seguridad vial. Lo hace en estrecha cooperación con Naciones Unidas para avanzar en los Objetivos de Desarrollo Sostenible y en la meta de reducir a la mitad los fallecimientos por accidentes de tráfico de aquí a 2030.
Además, la FIA utiliza el automovilismo principalmente como banco de pruebas para trasladar posteriormente esos avances a la vida diaria, mediante programas de acción en seguridad vial y campañas globales de sensibilización, entre ellas “Action for Road Safety”, el Programa Euro NCAP de Evaluación de Vehículos, el Programa Internacional de Evaluación de Seguridad en Infraestructura (iRAP) y la transferencia de tecnología.
Según Alsa, la obtención del certificado “reconoce que los esfuerzos e inversiones realizados en los últimos años en materia de seguridad están siendo percibidos y valorados por sus grupos de interés, especialmente viajeros y empleados, que sitúan la seguridad como el atributo mejor valorado de la compañía”.
La empresa sostiene que estas estrategias han contribuido a que el transporte en autobús registre tasas de siniestralidad equiparables a las de la aviación o el ferrocarril, consolidándose como un medio 20 veces más seguro que el vehículo privado.