La guerra en Irán, que comenzó el pasado 28 de febrero, ha frenado las previsiones de expansión para 2026 del 59,6% de las compañías, de acuerdo con el informe sobre el impacto de los aranceles y el conflicto bélico en la actividad internacional elaborado por la consultora Gedeth Network.
El análisis, realizado a partir de respuestas de más de 50.000 empresas de 90 países, muestra que, antes del estallido de la guerra, solo un 2% de las compañías contemplaba un posible deterioro del escenario económico. Ese clima de confianza se ha visto alterado por la creciente inestabilidad global y la subida de los costes energéticos.
Según el documento, las previsiones de crecimiento eran parecidas en las distintas áreas geográficas, con Norteamérica como la región con mayor confianza (66%) antes del inicio de las hostilidades, que ha hecho que factores hasta entonces secundarios pasen a ocupar un lugar central en las decisiones empresariales.
Previsiones de ventas y empleo
Previo al conflicto, dos tercios de las empresas consultadas anticipaban un aumento de sus ventas. En detalle, un 41% esperaba un “crecimiento moderado” y un 26% un “significativo”, mientras que únicamente un 6% contemplaba una caída de la facturación. Por zonas, las compañías de Asia Oriental y el Pacífico se situaban entre las más confiadas en este terreno.
En materia de empleo, las organizaciones se mostraban más prudentes antes de la guerra. El 59% de los participantes preveía mantener estable su plantilla, un 29% confiaba en incrementarla y un 12% anticipaba recortes. Las expectativas de creación de empleo eran más bajas en la región de EMEA (Europa, Medio Oriente y África), con un 26%, frente a Asia-Pacífico y las Américas.
Tecnología e IA como palanca de oportunidad
El ámbito tecnológico se situaba como el “más beneficiado” antes del estallido de la contienda, con el respaldo del 64% de los encuestados. A continuación aparecían la energía (35,5%), la salud (32,9%) y los servicios profesionales (24%). En el extremo opuesto, la industria manufacturera apenas concentraba el optimismo del 10,7% de la muestra, condicionada por la inquietud ante los aranceles y los procesos de reindustrialización local.
Al mismo tiempo, la inteligencia artificial (IA) y la digitalización eran identificadas por cerca del 60% de las empresas como la “oportunidad más destacada”, por delante del acceso a nuevos mercados (48%). No obstante, la IA también figuraba como un riesgo para el 19,2% de los participantes, situándose entre las inquietudes regulatorias (34%) y la inestabilidad internacional, que encabezaba la lista de amenazas con un 52%.
Diversificación ante la presión arancelaria
En cuanto a las vías de crecimiento, el 29% de las compañías optaba por diversificar su presencia en mercados internacionales. El informe subraya que las empresas americanas eran las menos orientadas al exterior (25%), frente a un 22% que se inclinaba por centrarse en su mercado doméstico.
El CEO de Gedeth, Juan Millán, ha señalado que el “elevado optimismo” previo indicaba que los aranceles se percibían como una “preocupación relativamente menor” que las compañías aspiraban a compensar mediante la innovación y la mejora de la productividad. “Los aranceles serían, entonces, un problema relativamente localizado y aislable”, ha remarcado el responsable de la consultora.