La intensificación del conflicto en Oriente Medio ha deteriorado de forma notable la sensación de seguridad en los destinos del Golfo, un elemento clave que ya está desviando reservas de los grandes mercados emisores europeos y de Estados Unidos hacia otros puntos del mapa, de acuerdo con un informe de inteligencia turística de Mabrian by Data Appeal (Almawave-Almaviva Group).
El estudio, que sigue el comportamiento de los viajeros hasta el 4 de marzo, constata que el Índice de Percepción de Seguridad (PSI) ha sufrido caídas sin precedentes en países considerados hasta ahora como baluartes de estabilidad regional.
Desde el inicio de las operaciones militares en Irán el 28 de febrero, algunos destinos han visto desplomarse su indicador. Es el caso de Bahréin, cuyo PSI se ha hundido en 81 puntos, hasta un mínimo de 9,6 sobre 100.
La fragilidad del turismo se hace especialmente visible en el Golfo. Además de Bahréin, Omán registra un retroceso de 56,7 puntos (hasta 24,8) y Catar pierde 54,9 puntos (hasta 18,4). En contraste, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos (EAU) muestran una mayor capacidad de aguante: pese al impacto, sus índices se sostienen en 85,3 y 51,9 puntos, respectivamente.
El informe alerta de un "efecto contagio" derivado de la cercanía geográfica en países que no forman parte directa del conflicto. Jordania llegó a ceder 30,3 puntos en su peor momento, mientras que Turquía perdió 25,8 puntos.
Egipto figura como el país menos golpeado entre los vecinos, con una caída de 7,6 puntos, si bien su demanda continúa "altamente expuesta" a posibles cambios en las alertas de viaje y en la conectividad aérea.
Tres vías de escape para la demanda turística
Uno de los aspectos más significativos para la industria es la reacción del viajero estadounidense, identificado como el más sensible a la inestabilidad. Su percepción de seguridad respecto a Kuwait se ha desplomado 87,3 puntos y, en el caso de los EAU, 79,2 puntos. Dada la importancia estratégica de este mercado, Mabrian advierte de que las actuales tendencias apuntan a una recuperación limitada en el corto plazo.
La analítica de datos de Mabrian identifica tres grandes direcciones hacia las que se está reorientando la demanda que abandona Oriente Medio.
En primer lugar, gana peso el turismo de proximidad. Los europeos optan por no alejarse demasiado de sus países de origen. Los viajeros alemanes se inclinan ahora por Grecia y Marruecos; los italianos desvían sus reservas hacia Croacia, Noruega y España; y los británicos muestran un interés creciente por Malta y Montenegro.
En paralelo, se consolida Asia como alternativa. Destinos como Japón, Tailandia, Vietnam y Filipinas se afianzan como opciones consistentes, siempre que las tarifas de los vuelos directos mantengan su competitividad.
Latinoamérica también se posiciona como foco de atracción, con Perú y Brasil ganando presencia entre los turistas franceses, italianos y estadounidenses. Para el mercado británico, Sudáfrica y las Maldivas escalan posiciones en las preferencias.
La seguridad turística, un activo inestable
El director de Marketing y Comunicación de Mabrian, Carlos Cendra, recuerda que la región había trabajado "meticulosamente" para consolidarse como un entorno seguro, con expectativas de crecimiento muy sólidas de cara a 2026 que ahora quedan en entredicho.
"Este repentino cambio de tendencia subraya lo crucial que es monitorizar el sentimiento en torno a la seguridad, un activo estratégico pero intrínsecamente frágil y volátil", apunta Cendra.
De acuerdo con el experto, una vez se reduzca la tensión bélica, la tarea prioritaria de los responsables de los destinos será "restaurar la confianza" con el objetivo de reconquistar una demanda que ya está explorando alternativas en otros continentes.