La guerra en Oriente Próximo amenaza con recortar hasta un 6% del PIB regional y borrar un año de crecimiento

El PNUD alerta de que la guerra en Oriente Próximo puede borrar un año de crecimiento, destruir 3,6 millones de empleos y hundir hasta un 6% del PIB regional.

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25 August 2022, Iran, ---: A military drone lunched during a two-day drone drill by the Iranian army at an undisclosed location in Iran. Photo: Iranian Army Office/ZUMA Press Wire/dpa Iranian Army Office/ZUMA Press W / DPA

25 August 2022, Iran, ---: A military drone lunched during a two-day drone drill by the Iranian army at an undisclosed location in Iran. Photo: Iranian Army Office/ZUMA Press Wire/dpa Iranian Army Office/ZUMA Press W / DPA

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El conflicto abierto en Oriente Próximo tras los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán y la posterior réplica del país persa, que ya se prolonga durante cinco semanas, podría provocar para las economías de la zona una merma de entre el 3,7% y el 6% de su Producto Interno Bruto (PIB) conjunto, lo que implicaría desandar más de un año de expansión económica.

De acuerdo con la evaluación más reciente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), este impacto supone “una pérdida asombrosa” de entre 120.000 y 194.000 millones de dólares (104.490 y 168.927 millones de euros), una cifra que sobrepasa el crecimiento acumulado previsto del PIB regional durante 2025.

Asimismo, los autores del informe proyectan un repunte del paro de hasta 4 puntos porcentuales, lo que se traduciría en la destrucción de 3,6 millones de puestos de trabajo, más que todos los empleos generados en la región en 2025. En consecuencia, alertan de que estos retrocesos “empujarán a la pobreza a hasta 4 millones de personas”.

El análisis subraya que las consecuencias económicas de la guerra no se reparten de forma homogénea, sino que difieren notablemente entre países debido a las particularidades estructurales de las principales subregiones.

Las proyecciones apuntan a que los daños macroeconómicos más severos se concentrarán en los Estados del Consejo de Cooperación del Golfo y en el Levante (franja oriental del Mediterráneo). En estas áreas, la elevada vulnerabilidad frente a las disrupciones comerciales y a la inestabilidad de los mercados energéticos se traduce en fuertes caídas de la producción, de la inversión y de los intercambios comerciales.

En detalle, las economías del golfo Pérsico registrarían una contracción de entre el 5,2% y el 8,5% de su PIB agregado, lo que equivale a un efecto negativo de entre 103.000 y 168.000 millones de dólares (89.688 y 146.287 millones de euros). Por su parte, los países del Levante sufrirían un retroceso de entre el 5,2% y el 8,7% de su PIB, con pérdidas estimadas de entre 17.300 y 28.900 millones de dólares (15.064 y 25.165 millones de euros).

“Esta crisis hace sonar las alarmas para que los países de la región reevalúen fundamentalmente sus decisiones estratégicas en materia de políticas fiscales, sectoriales y sociales, lo que representa un punto de inflexión importante en la trayectoria de desarrollo de la región”, afirmó Abdallah AlDardari, subsecretario general adjunto de la ONU y director de la Oficina Regional para los Estados Árabes del PNUD.

“Nuestros hallazgos subrayan la imperiosa necesidad de fortalecer la colaboración regional para diversificar las economías -más allá de la dependencia del crecimiento impulsado por los hidrocarburos- y para ampliar las bases de producción, asegurar los sistemas comerciales y logísticos, y ampliar las alianzas económicas, a fin de reducir la exposición a crisis y conflictos”, añadió.